“Los deportistas leen poco”, afirma Patricio Rago, quien acaba de lanzar su primera novela, Homo Ludens, y fue jugador de hockey profesional. “Hay algo que se da en la adolescencia, algunos se ponen a leer, otros a jugar a la pelota, es raro que alguien haga las dos cosas. Siempre me sentí muy marciano en el mundo del deporte al ser lector, y también en el mundo de las letras al ser deportista”, confiesa. Él, que creció en una casa sin biblioteca, descubrió la literatura a los 15 años cuando su papá narrando un verso de Nietzsche “desenvolvió todo”, y considera eso un regalo de la vida. “La lectura es espectacular, no te aburrís nunca”, dice. Además de escribir, tiene una librería y organiza eventos, como la feria del usado. “Soy megamilitante del libro. Es uno de los objetos más maravillosos que existen, es entre inanimado y algo vivo, porque te hace sentir, imaginar, reflexionar. Leer mejora la vida de las personas”, se entusiasma.
Dice que en el hockey aprendió a lidiar con el fracaso, las expectativas y la presión, y que pudo trasladarlo a la literatura: “Es una especie de superpoder que desarrollamos los jugadores, porque cada partido estamos expuestos a la derrota. Entonces, eso para la escritura es muy valioso, porque trabajás durante años en un texto y quizás no sale. Se trata de entender que el único fracaso es el no haberlo intentado”.
- ¿Un libro que recomiendes?
Una soledad demasiado ruidosa, de Bohumil Hrabal.
Como si fueran crónicas, narra la vida de un grupo de jugadores de hockey, qué pasa y cómo se relacionan en los entrenamientos, el vestuario y los asados. 296 págs. Emecé Editores
HOMO LUDENS






