En mayo de 2022, en una entrevista breve para TNT Sports, al ser consultado sobre los candidatos a ganar el Mundial que se jugaría a fin de año, Kylian Mbappé fundamentó su opinión alegando que “en Sudamérica, el fútbol no está tan avanzado como en Europa”. Una vez consumado el triunfo argentino en la final, justamente ante el conjunto francés, aquella sentencia regó las redes sociales: el título sudamericano, de acuerdo a las ironías y gastadas proferidas al delantero, sería la prueba empírica de lo errada que estaba la célebre frase.
Sin embargo, cuatro años después y en vísperas de una nueva Copa del Mundo, Mbappé podría repetir aquella respuesta palabra por palabra y tendría argumentos para sostenerla. La tercera estrella argentina, lejos de demostrar una supremacía del fútbol de nuestro continente, puede utilizarse para reforzar la hipótesis del francés. Casi todo el plantel campeón del mundo –en especial los jugadores más influyentes– juega en el fútbol europeo, y es el ritmo y nivel de competencia de aquellas latitudes lo que, en buena medida, permitió al equipo estar a la altura de las circunstancias. Por eso, al aventurar ahora una lista de aspirantes a levantar la copa, predominan los seleccionados europeos.
De la Argentina, que se mantiene vigente como candidata a revalidar su título, nos ocuparemos en la siguiente edición de la revista, así que este recorrido no profundizará en los motivos que le permiten ilusionarse con un nuevo éxito.

ESPAÑA
Desde que en 2010 consiguió su primer Mundial, pudo sentarse en la mesa de los seleccionados con serias chances de sumar otra estrella a su escudo. Si bien sus siguientes actuaciones mundialistas fueron decepcionantes, supo forjar un estilo de juego asociado y ofensivo que contrasta con su historia de equipo aguerrido y voluntarioso. Con una cantera abundante de mediocampistas de buen pie, conformó un plantel vistoso y ganador, que se consagró en la última Eurocopa y desde entonces mantiene tensión competitiva y rachas positivas.
Disfruta del fútbol y la personalidad atorrante del casi adolescente Lamine Yamal, que con su desparpajo y habilidad desparrama defensores en la liga española, en la Champions League y en cada competencia que dispute. Hasta ahora, su irreverencia dentro y fuera de la cancha parece no sufrir las consecuencias de una presión creciente, y es cada vez más influyente y determinante en su club y su selección. Será su primer Mundial.
Rodri (ganador del Balón de Oro en 2024), Pedri, Nico Williams, Fabián Ruiz, Dani Olmo y Mikel Oyarzabal son otras de las cartas ganadoras del seleccionado dirigido por Luis de la Fuente. Compartirá grupo con Arabia Saudita, Cabo Verde y Uruguay. Podría enfrentarse con la Argentina en el primer cruce eliminatorio si es que alguna de las dos sale primera en su zona y la otra, segunda.
FRANCIA
Finalista de los dos últimos mundiales, campeona en 2018 y animadora frecuente de los grandes torneos, la selección francesa luce un poderío ofensivo temible. Mbappé es el emblema y el líder del ataque. En solo dos mundiales disputados ya convirtió doce goles y aspira a destronar a Miroslav Klose como máximo goleador histórico en la competencia (el alemán tiene 16). Lo acompañarán en ataque el más reciente ganador del Balón de Oro, Ousmane Dembelé, Michael Olise, Rayan Cherki y Bradley Barcola, entre otros.
Es tal la abundancia de delanteros que tiene Francia que probablemente Désiré Doué, una de las figuras del Paris Saint-Germain que ganó la Champions League, comience el Mundial en el banco de suplentes.
Además de la faz creativa, sus defensores se lucen en los grandes equipos europeos, como Dayot Upamecano en Bayern Munich o Jules Koundé en Barcelona. Hay una base firme, una generación talentosa que se suma para renovarla y nutrirla, y un entrenador, Didier Deschamps, que lleva 14 años en su cargo y tiene una idea consolidada con la que consiguió grandes resultados. Tendrá un grupo exigente, con Senegal y Noruega como principales rivales, y un Irak que llega desde el repechaje.
INGLATERRA
Se cumplirán ya 60 años del único Mundial que ganó, y ese optimista “It’s coming home”, que asegura que la copa volverá a “casa” (ya que se arrogan la invención de este deporte), cada vez se enuncia con menos entusiasmo. Sin embargo, la inglesa se instaló desde hace años como la liga más poderosa del mundo, la que todos quieren ver y donde futbolistas de todo el mundo aspiran a llegar para medirse contra los mejores. En esa cantera florecen algunas de las figuras que permiten la ilusión de cortar con la larga sequía.
Aunque se quedó con las ganas, en los últimos mundiales y Eurocopas fue un equipo competitivo, y un puñado de detalles separaron a Inglaterra de la gloria. Tiene material para intentar que esta vez sea distinto: un goleador implacable y, a la vez, gran creador de juego, como Harry Kane; un todoterreno que arranca en el mediocampo y se encuentra seguido con el gol, como Jude Bellingham; la pegada notable y el despliegue de Declan Rice; la habilidad y el desparpajo de Phil Foden; y la plasticidad táctica que supo dotarle el entrenador alemán Thomas Tuchel.
A priori, no debería tener sobresaltos para sortear el grupo que integra junto a Croacia, Ghana y Panamá.
PORTUGAL
Todavía sin un Mundial en su haber, hace unas cuantas ediciones que se cuela entre los candidatos en la previa, para finalmente flaquear en momentos clave y brindar un resultado por debajo de las expectativas. Su derrotero emula, de cierta manera, al de su máxima figura: Cristiano Ronaldo llegará a su sexto Mundial, lo que grafica su notable vigencia, aunque también hay que decir que en los cinco anteriores su cosecha goleadora fue escasa y, una vez cruzada la fase de grupos, directamente nula.
Con grandes futbolistas en casi todos los puestos, como Vitinha, Joao Neves, Nuno Mendes, Bernardo Silva, Bruno Fernandes o Rubén Días, cuando su juego fluye el equipo es temible. Fue campeón de la Nations League europea, por lo que traen envión en cuanto a objetivos cumplidos.
Su entrenador es el español Roberto Martínez, quien estuvo a cargo de una generación dorada en Bélgica que casi nunca pudo estar a la altura de lo que de ella se esperaba. Tiene la esperanza de resarcirse ahora en Portugal. Congo, Uzbekistán y Colombia serán sus rivales en el grupo. En teoría, rivales que deberían resultarle accesibles.
BRASIL
Las cinco estrellas de su escudo y una robusta historia llena de ejemplos que muestran que –aunque no llegue en su mejor momento– si sus jugadores conectan y se encuentran con su fútbol puede pasar cualquier cosa, son los principales argumentos para que figure entre los candidatos. Es casi una herejía no mencionarlo, pero si sus resultados y el nivel futbolístico de los últimos cuatro años (y un poco más, también) los tuviera cualquier otro seleccionado, de ninguna manera alguien lo señalaría como aspirante al título.
En Catar, de la mano de Neymar, parecía que despegaría y, luego de tantos años sin levantar la copa, podría conseguirlo, pero chocó contra Croacia y el sueño se derrumbó. Desde ahí, deambuló por las Eliminatorias, de las que salió airoso más por la cantidad de cupos disponibles (seis para diez equipos) que por grandes méritos. Hizo agua en la Copa América de 2024 y tampoco dio señales positivas en los amistosos. Pero, a pesar de todo, tiene materia prima para intentarlo, con figuras línea por línea: Vinicius, Marquinhos, Estevao, Gabriel Magalhaes, Raphinha, por mencionar algunos. También es cierto que en algunos puestos carece de opciones del nivel que suele acostumbrar y que el funcionamiento sigue sin aparecer.
Para ello, cuenta con el italiano ultraganador Carlo Ancelotti como conductor. Quizás descubra, en estos meses, cómo dar en la tecla para despertar al gigante. Neymar, ídolo indiscutido, la última gran figura carismática brasileña, al cierre de esta edición parece más afuera que dentro de la copa. El grupo asoma con Marruecos como amenaza para el liderazgo, pero con una clasificación que Haití y Escocia no parecen estar en condiciones de poner en riesgo.
ALEMANIA
Al igual que Brasil, es un coloso que, por pergaminos, no puede no ser nombrado entre quienes buscarán la copa. No por nada Gary Lineker acuñó la frase “El fútbol es un deporte en el que 22 tipos corren detrás de la pelota y al final siempre gana Alemania”. La Argentina sufrió tres derrotas dolorosas y consecutivas a manos de Alemania en los mundiales de 2006, 2010 y 2014, esta última en la final. Esa victoria, precisamente, fue la última sonrisa que los alemanes tuvieron en partidos importantes, y ya pasaron doce años.
Eliminaciones tempranísimas en los dos mundiales siguientes, también en la Euro y Nations League, Eliminatorias más complejas de lo debido y derrotas humillantes contra rivales que en otra época ni se les hubieran animado se volvieron moneda corriente y erosionaron el espíritu que siempre lucía inquebrantable.
Como es habitual, el poderoso Bayern Munich dota de una base fuerte al seleccionado, a la que se suman futbolistas que integran grandes clubes europeos. Joshua Kimmich, Leon Goretzka, Florian Wirtz, Leroy Sané, Serge Gnabry y Nick Woltemade son algunas de las figuras en las que se apoyará su sueño.
Julian Nagelsmann es el entrenador que buscará alcanzar la quinta estrella y cortar con esta racha pesadillesca. El grupo no se ve como un escollo insalvable: Ecuador, Costa de Marfil y Curazao.
LA GRAN AUSENTE
Aun con un Mundial XL, de 48 participantes, una de las selecciones con más copas obtenidas tuvo que esperar hasta el último día del repechaje para pelear por su clasificación. Y cayó por penales. Italia, una de las históricas, por tercer Mundial consecutivo se quedó afuera y tendrá que esperar hasta 2030 para intentarlo nuevamente. Para un país con una fuerte tradición futbolera, con cuatro mundiales ganados en épocas muy distintas (un bicampeonato en 1930 y 1934, un título en 1982 y otro ya en este siglo, en 2006), se trata de una tragedia. Toda una generación de jóvenes futboleros creció sin ver por qué los mayores hablan de Italia con veneración y respeto.







