La creencia extendida de que beber alcohol con moderación —una o dos copas al día— es inocuo o incluso beneficioso para la salud vuelve a quedar seriamente cuestionada. Un estudio exhaustivo, inicialmente encargado por el gobierno federal de Estados Unidos para informar las nuevas Guías Alimentarias, concluye que cualquier nivel de consumo de alcohol conlleva riesgos para la salud, y que estos aumentan de forma progresiva con la cantidad ingerida.
Publicado en la revista Journal of Studies on Alcohol and Drugs, el trabajo —liderado por Kevin Shield, de la Universidad de Toronto e investigador de la OMS/OPS— analizó miles de artículos científicos y aplicó modelos estadísticos a datos nacionales de salud de EE.UU. Los resultados son claros: no existe un efecto protector neto del alcohol en ningún nivel de consumo.
Según el estudio, las personas que consumen un promedio de 14 bebidas alcohólicas por semana (el límite superior de lo que antes se consideraba “moderado” para hombres) enfrentan un riesgo de mortalidad atribuible al alcohol de 1 entre 25 (aproximadamente 4%). En contraste, el consumo de hasta 7 bebidas por semana se asocia con riesgos solo mínimamente elevados para la mayoría de las afecciones.
“El consumo moderado de alcohol conlleva riesgos para la salud. Y ese riesgo aumenta cuanto más se bebe”, afirma el autor principal, Kevin Shield.
Los investigadores evaluaron más de 7.200 artículos científicos para determinar los riesgos de enfermedades y lesiones causadas por el alcohol, incluyendo cáncer (esófago, boca, mama, entre otros), enfermedades cardiovasculares, hepáticas y lesiones. Aplicaron estos riesgos a grandes bases de datos poblacionales y modelaron los efectos a lo largo de la vida.
Uno de los hallazgos más relevantes es que no se observó un efecto protector significativo del alcohol en ningún nivel de consumo cuando se consideran todos los resultados de salud. Aunque en dosis bajas podría haber una ligera reducción en el riesgo de cardiopatía isquémica o accidente cerebrovascular, estos posibles beneficios quedan ampliamente superados por los aumentos en cáncer, otras enfermedades crónicas y mortalidad.
“Resulta que dos bebidas alcohólicas al día, lo que podría considerarse ‘moderado’ desde un punto de vista social, están asociadas a un riesgo sustancialmente elevado de muerte prematura causada por el alcohol”, explica el coautor Timothy Naimi, del Instituto Canadiense de Investigación sobre el Uso de Sustancias y la Universidad de Boston.
Las guías alimentarias estadounidenses más recientes promueven el mensaje de que “menos es más” respecto al alcohol, pero no ofrecen un marco cuantitativo claro. Este estudio busca llenar ese vacío, proporcionando estimaciones concretas a lo largo de todo el espectro de consumo.
Shield y Naimi destacan que, si bien los riesgos individuales varían según genética, estilo de vida y patrones de consumo, el modelo se basa en “los mejores datos posibles” y ofrece un punto de referencia útil para la población. “Tener un umbral más claro ayuda a las personas a comprender mejor qué nivel de consumo está asociado con un mayor riesgo y a tomar decisiones más informadas”, concluye Shield.
Los autores reconocen que la investigación continúa evolucionando, con nuevos vínculos emergentes entre alcohol y otras patologías, como el cáncer de páncreas. Comprender mejor estas relaciones sigue siendo una prioridad.






