Miss Bolivia

El espíritu musical de Miss Bolivia está en constante evolución. De aquel felino que decía Miau (2013), se convirtió en Pantera (2017) y ahora devino en Bestia, su nuevo disco. Dice que suena “como un gesto de rebeldía y resistencia” desde distintas aristas, más allá de las letras. En ese sentido, puso en jaque a la excesiva individualidad actual con un material repleto de colaboraciones: “Hay una apuesta a lo colectivo, es un guiño político a su potencia arrolladora”. 

Su éxito “Tomate el palo” ya es un himno para muchos, sin embargo, asegura que no compone buscando el hit: “No escribo para generar plusvalía, me parece injusto que escriba la obra solo para vender. Eso también es un gesto de resistencia hacia el individualismo y la productividad”, explica. Por eso, su única expectativa es que al público le guste, con eso ella ya está feliz. “Me encantan todos los temas, algo muy atípico para mí, soy muy autocrítica y exigente. Me gusta mi música, pero tardo meses en amigarme”, revela una mañana desde su consultorio. Por una década, abandonó la psicología para dedicarse a su proyecto musical, pero en la pandemia necesitó reconectar con su primera profesión. “Se aportan mutuamente. Me inspiro todo el tiempo de ambos lados del biombo, así lo siento más orgánico, ambas son usinas para hacerse preguntas”, comenta. 

  • ¿Un disco que recomiendes?

El amor después del amor, de Fito Páez.

BESTIA 

Rap, rock, pop, folk, cumbia y música urbana conviven para hacer bailar y reflexionar. Invitados como Cazzu, Eruca Sativa y Muerdo. Lo presenta el 11 de mayo en Buenos Aires. 

Sony Music

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