PUNCH, EL PEQUEÑO MACACO QUE ENCONTRÓ CONSUELO EN UN PELUCHE DE ORANGUTÁN Y CONQUISTÓ INTERNET

El vídeo viral de una cría de macaco japonés en el zoo de Ichikawa, aferrada a un muñeco tras ser rechazada por su madre, rescata una de las teorías más famosas de la psicología.
El vídeo viral de una cría de macaco japonés en el zoo de Ichikawa, aferrada a un muñeco tras ser rechazada por su madre, rescata una de las teorías más famosas de la psicología.

En el Zoológico y Jardín Botánico de la Ciudad de Ichikawa, en la prefectura de Chiba (cerca de Tokio), vive un pequeño protagonista que ha robado el corazón de millones en redes sociales. Se trata de Punch, un macaco japonés nacido el 26 de julio de 2025, quien fue rechazado por su madre biológica poco después de su nacimiento. Ante esta situación crítica —que en la naturaleza habría significado una muerte casi segura—, los cuidadores del zoo intervinieron para criarlo a mano.

Sin embargo, la verdadera fama de Punch llegó cuando el personal le entregó un peluche de orangután de la línea Djungelskog de IKEA como objeto de consuelo. El juguete, al que los cuidadores y fans apodan cariñosamente «Ora-mama» (una fusión de «orangután» y «mamá»), se convirtió rápidamente en su compañero inseparable. Videos y fotos muestran al pequeño primate abrazándolo con fuerza, durmiendo acurrucado junto a él, arrastrándolo por el recinto o incluso «acicalándolo» como si fuera un miembro real de su tropa. Estas tiernas escenas, compartidas ampliamente en plataformas como Instagram, TikTok y X, han generado millones de visualizaciones y han provocado incluso que el peluche se agote en tiendas IKEA alrededor del mundo.

La historia de Punch no es solo un relato conmovedor de superación animal; también tiene profundas raíces científicas. Remite directamente a los experimentos pioneros del psicólogo estadounidense Harry Harlow en la década de 1950. En sus estudios con macacos rhesus —publicados en la revista Science en 1959—, Harlow demostró que las crías preferían aferrarse a una «madre» sustituta de tela suave (que ofrecía contacto cálido, pero no alimento) antes que a una de alambre que sí proporcionaba leche. Este hallazgo revolucionario estableció que el «confort de contacto» —el calor, la suavidad y la seguridad emocional— es más importante para el desarrollo que la mera nutrición física.

Como señala el profesor Mark Nielsen, de la Universidad de Queensland, en análisis publicados en medios como The Conversation, el comportamiento de Punch confirma estos principios: el peluche le brinda esa base segura que le permite explorar su entorno sin un miedo paralizante, mitigando el estrés crónico derivado del rechazo materno temprano.

Este tipo de apego sustituto no es exclusivo de los primates. En el reino animal, mecanismos similares se observan en elefantes huérfanos que se vinculan a cuidadores o mantas, o en guepardos en cautiverio que necesitan compañeros caninos para reducir ansiedad. Sin embargo, en especies sociales complejas como los macacos japoneses, el contacto físico prolongado es crucial durante el «periodo crítico» del desarrollo cerebral, donde se forja la capacidad para integrarse en grupos jerárquicos.

A pesar de la ternura viral, el camino de Punch no ha sido sencillo. Videos donde una hembra adulta lo arrastra por el suelo generaron preocupación en redes, pero los cuidadores explicaron que se trata de comportamientos normales de «disciplina social» en la especie. El objetivo final del zoo es que Punch dependa cada vez menos del peluche y más de sus congéneres. Actualizaciones recientes muestran avances: participa en sesiones de grooming (acicalado mutuo), juega con otros bebés y muestra signos de resiliencia emocional gracias al apoyo inicial del juguete.

El caso también invita a reflexionar sobre ética. Mientras los experimentos de Harlow son hoy criticados por el sufrimiento infligido, la intervención con Punch representa un uso compasivo y necesario del conocimiento científico para aliviar un trauma natural. Como concluye Nielsen: “El cuidado emocional y los espacios seguros son esenciales para el desarrollo y la supervivencia, tanto en humanos como en otros animales”.

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