POR QUÉ EL CONSUMO DE ALCOHOL SE IMPONE A LAS RECOMPENSAS SOCIALES

La ínsula anterior es la región encargada de regular la planificación y la toma de decisiones. Un estudio en roedores demuestra que esta parte del cerebro suele activarse más con la presencia de esta sustancia que con otras opciones de recompensa.
La ínsula anterior es la región encargada de regular la planificación y la toma de decisiones. Un estudio en roedores demuestra que esta parte del cerebro suele activarse más con la presencia de esta sustancia que con otras opciones de recompensa.

Las personas que consumen alcohol con frecuencia tienden a priorizar esta sustancia por encima de otras recompensas, incluidas las sociales. ¿Cuál es el mecanismo cerebral que impulsa esta preferencia? Un reciente estudio publicado en el Journal of Neuroscience ofrece una respuesta clara: la ínsula anterior, una región involucrada en la toma de decisiones, el interés por estímulos y la integración de señales internas, se activa de manera preferente y muy veloz ante el alcohol.

El equipo de investigación, encabezado por Nathan Marchant del Amsterdam University Medical Center (Holanda), utilizó modelos roedores para desentrañar este proceso. Las ratas fueron entrenadas para presionar una palanca a cambio de alcohol (etanol al 20%) o de recompensas sociales, como la interacción con un congénere. Los animales desarrollaron rápidamente una preferencia por el alcohol, eligiendo esta opción con mayor frecuencia cuando se les presentaban ambas alternativas.

Mediante técnicas de fotometría de fibra (fiber photometry) con indicadores de calcio (jGCaMP7f), los investigadores registraron la actividad en la ínsula anterior (anterior insula cortex, aIC) durante las sesiones de elección. Los resultados fueron contundentes: esta región mostraba una mayor activación durante los periodos de pista (cue) previos a las elecciones de alcohol en comparación con las de recompensa social. Esta diferencia se acentuaba a medida que se consolidaba la preferencia por el alcohol.

Un modelo matemático basado en acumuladores lineales balísticos (Linear Ballistic Accumulator, LBA) permitió analizar con precisión la dinámica de la decisión. El análisis reveló que la activación elevada en la ínsula anterior se asociaba con decisiones más rápidas hacia el alcohol, lo que sugiere que esta región codifica un sesgo (bias) que acelera la selección de la sustancia y la posiciona por encima de otras opciones gratificantes.

“Descomponemos la toma de decisiones para entender cómo los roedores eligen y ejecutan acciones que conducen a una recompensa”, explica Marchant. “Este enfoque nos permite aislar las señales específicas en la ínsula anterior que impulsan la preferencia por el alcohol”.

Los investigadores destacan que, aunque el estudio se realizó en roedores, los hallazgos podrían traducirse a humanos con trastorno por consumo de alcohol. Aplicar métodos similares en personas ayudaría a descifrar cómo esta región cerebral contribuye a priorizar el alcohol sobre recompensas más saludables, abriendo vías para intervenciones futuras dirigidas a modular ese sesgo neuronal.

NOTAS DESTACADAS:

UN PLAN PARA SALVAR EL BOSQUE ATLÁNTICO

De este valioso ecosistema, que aloja especies emblemáticas de la Argentina como el yaguareté, solo queda el siete por ciento. Proyectos en marcha para recuperarlo.

BARCELONA: MIRADA, MATERIA Y ESPÍRITU

La Ciudad Condal, que suele desbordar de atractivos, en este 2026 agrega la particularidad turística de conmemorar el centenario de la muerte de Antoni Gaudí, el arquitecto modernista que dejó el legado de icónicos edificios que suelen ser recorridos por millares de visitantes.