Las tasas de obesidad han aumentado en casi todos los países del mundo en los últimos 45 años, pero con patrones muy diferentes según el nivel de ingresos. Mientras que en muchas naciones de altos ingresos el crecimiento se ha estancado o incluso ha empezado a revertirse, en países de ingresos bajos y medios el ascenso ha sido brusco y preocupante. Este es el principal mensaje de un amplio estudio de la NCD Risk Factor Collaboration (NCD-RisC), publicado en la revista Nature.
Los investigadores, liderados por el profesor Majid Ezzati del Imperial College London, analizaron datos de 4.050 estudios poblacionales que incluyeron mediciones de altura y peso de 232 millones de personas de 200 países y territorios, desde 1980 hasta 2024. Los resultados revelan una realidad más matizada que la idea de una “epidemia global” uniforme.
ESTANCAMIENTO EN RICOS, ACELERACIÓN EN EL RESTO
En países de ingresos altos de Europa Occidental, América del Norte y Australasia, las tasas de obesidad subieron con fuerza a finales del siglo XX, pero luego se estabilizaron. La prevalencia en adultos oscila entre el 11% y el 23%, y en niños y adolescentes entre el 4% y el 15%, con variaciones importantes entre naciones.
“Este último análisis sugiere que la tasa de crecimiento se está ralentizando y estabilizando, e incluso podría estar revirtiéndose en muchos países”, explicó Ezzati. “Esto ofrece una imagen más optimista de que se está progresando y desafía la visión ampliamente aceptada de que estamos experimentando una epidemia global”.
DESIGUALDAD GLOBAL
Por el contrario, en algunos países de ingresos bajos y medios, especialmente de Europa Central (como Rumanía y Chequia) y América Latina (como Brasil), la prevalencia ha alcanzado el 30-40% entre adultos. El aumento ha sido particularmente pronunciado en las últimas décadas.
Las mejoras en los países ricos se observaron primero en niños y adolescentes, y aproximadamente una década después en adultos. Las diferencias por sexo también varían según el país.
Jennifer Baker, presidenta electa de la Asociación Europea para el Estudio de la Obesidad y coautora del estudio, advirtió: “Ha habido un progreso real en la obesidad infantil en partes de Europa y de todo el mundo, pero no podemos caer en la complacencia. Los niveles siguen siendo demasiado altos y, a nivel mundial, el panorama es notablemente desigual”.
Por su parte, Marie Spreckley, de la Universidad de Cambridge (ajena al estudio), señaló en declaraciones al Science Media Centre UK: “El mensaje central de estos resultados no es que la obesidad haya dejado de ser un importante desafío de salud pública, sino que sus trayectorias son más heterogéneas de lo que el término ‘epidemia global’ puede dar a entender”.






