Hace aproximadamente 252 millones de años, la Tierra vivió la mayor extinción masiva de su historia: la del Pérmico-Triásico, conocida como la “Gran Mortandad”. Más del 90% de las especies marinas y una enorme proporción de la vida terrestre desaparecieron, en gran parte debido a un calentamiento global extremo provocado por erupciones volcánicas masivas. En medio de este infierno, un grupo de plantas antiguas no solo sobrevivió, sino que dominó los paisajes desolados. Un nuevo estudio revela el mecanismo clave: una innovadora forma de fotosíntesis similar a la CAM (metabolismo ácido de las crasuláceas).
Investigadores de la Universidad de Leeds (Reino Unido), liderados por el doctor Zhen Xu, publicaron el trabajo en la revista Nature Ecology & Evolution. El estudio demuestra que las licófitas (plantas herbáceas primitivas relacionadas con los actuales musgos gigantes y quillworts) abrieron sus estomas durante la noche para captar CO₂ y lo almacenaron en forma de ácidos, utilizándolo luego durante el día para la fotosíntesis con los estomas cerrados. Esta estrategia les permitió minimizar la pérdida de agua en entornos desérticos y abrasadores.
Los científicos analizaron las relaciones evolutivas de estas plantas y compararon fósiles del sur de China, desde el Pérmico tardío hasta el Triásico medio. Los isótopos de carbono en las licófitas mostraron valores distintivos, muy similares a los de las modernas Isoetes (quillworts) que utilizan fotosíntesis CAM hoy en día.
Al combinar estos datos con simulaciones de modelos climáticos, concluyeron que estas plantas podían prosperar en regiones donde las temperaturas superficiales superaban los 50 °C, condiciones que diezmaron a la mayoría de la vegetación arbórea. Tras la extinción, paisajes dominados por licófitas herbáceas de baja diversidad reemplazaron los bosques anteriores.
“Al vincular estos datos, podemos comprender mejor la adaptación de las plantas a las emergencias climáticas del pasado, lo que mejora nuestra comprensión de la resiliencia del sistema terrestre ante las perturbaciones climáticas”, señaló el co-líder del estudio, Barry Lomax, de la Universidad de Nottingham.
LECCIONES PARA UN FUTURO CÁLIDO
Hoy, las plantas con fotosíntesis CAM representan solo una pequeña fracción de la vegetación global y predominan en ambientes áridos y calurosos, como desiertos. Existen alrededor de 1.200 especies de licófitas en la actualidad.
El autor principal, Zhen Xu, advierte que este mecanismo podría ganar relevancia en un escenario de calentamiento planetario futuro: “Nuestros resultados sugieren que, ante un aumento de las temperaturas globales, las plantas con características de fotosíntesis CAM podrían volverse mucho más importantes. Si el mundo experimenta periodos de calor extremo, estas especies podrían tomar el relevo, tolerando altas temperaturas y estrés hídrico”.
Benjamin Mills, de la Universidad de Leeds, concluye: “Entender cómo las estrategias fisiológicas de las plantas moldearon los ecosistemas en el pasado nos ayuda a anticipar cómo podría reorganizarse la vegetación en el futuro. Las plantas son la base de las redes tróficas; sus cambios pueden alterar el funcionamiento de todo el sistema terrestre”.






