Un controvertido estudio dirigido por investigadores de la Universidad de Oxford ha revelado que el éxito masivo de las terapias antirretrovirales (TAR) contra el VIH no solo ha salvado millones de vidas, sino que también podría haber alterado potencialmente la trayectoria evolutiva de la especie humana al interrumpir un fuerte proceso de selección natural en los genes del sistema inmunitario.
El trabajo, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), analiza cómo la propagación del VIH en regiones de alta prevalencia podría haber remodelado rápidamente la diversidad genética humana en cuestión de décadas, un fenómeno similar al observado en chimpancés hace millones de años. Sin embargo, el acceso generalizado a los fármacos antivirales ha detenido este cambio.
EVIDENCIA DIRECTA DESDE SUDÁFRICA
Los investigadores se centraron en cohortes de KwaZulu-Natal (Sudáfrica), una de las regiones más afectadas por el VIH, donde la prevalencia entre mujeres embarazadas ha alcanzado alrededor del 40%. Compararon datos de la era pre-TAR (1998-2005) con los de la era moderna del tratamiento (2015-2025).
Antes de los antirretrovirales, la supervivencia de las madres con VIH y la transmisión vertical (de madre a hijo) dependían fuertemente del gen HLA-B, parte del complejo de antígenos leucocitarios humanos (HLA), clave en la respuesta inmunitaria. Las variantes “protectoras” (como HLA-B57, B58:01 o B81:01) ralentizaban la progresión a sida y reducían la transmisión. Por el contrario, las variantes “susceptibles” (como B18, B45:01 o B58:02) aumentaban el riesgo.
Con la introducción de las TAR alrededor de 2004, estos efectos genéticos se debilitaron drásticamente. La terapia mejora la supervivencia y suprime la transmisión independientemente del genotipo, eliminando la ventaja selectiva de ciertas variantes.
UN CAMBIO GENÉTICO QUE SE EVITÓ
Mediante modelos evolutivos, los autores proyectaron el impacto en ausencia de tratamiento entre 1990 y 2035:
-La frecuencia de variantes protectoras de HLA-B se habría duplicado (de aproximadamente 23% a 42% en la población).
-Las variantes susceptibles a la enfermedad habrían disminuido en torno a un 38%.
“Este estudio aporta pruebas poco comunes de la magnitud del cambio genético poblacional que una enfermedad infecciosa puede provocar en un plazo de tiempo relativamente corto”, afirma el profesor Philip Goulder, autor principal y experto en pediatría de la Universidad de Oxford. “Lo más destacable es que la medicina moderna, mediante la implantación de la terapia antirretroviral, ha interrumpido este proceso de selección natural”.
Por su parte, la coautora principal Bridget Penman, del Departamento de Biología de Oxford, destaca que los genes HLA son de los más diversos del genoma humano precisamente por la presión de patógenos en coevolución. “La estimación de la magnitud y la velocidad del cambio poblacional que se ha evitado gracias a este tratamiento demuestra su éxito en materia de salud pública y, al mismo tiempo, nos permite comprender un proceso evolutivo fundamental que sustenta la inmunogenética humana”.
PARALELISMOS CON LA EVOLUCIÓN DE LOS PRIMATES
Los autores recuerdan que los chimpancés, nuestros parientes más cercanos, experimentaron “barridos selectivos” hace unos dos millones de años que sesgaron su repertorio inmunitario hacia variantes protectoras contra virus similares al VIH. Sin las TAR, algo comparable podría haber ocurrido en poblaciones humanas.
El estudio subraya la importancia del acceso universal al tratamiento. Aunque las TAR han neutralizado en gran medida las diferencias genéticas, la falta de adherencia o acceso en algunas zonas podría mantener cierta presión selectiva residual.
Más allá del VIH, los hallazgos validan una hipótesis central en biología evolutiva: las enfermedades infecciosas son un motor clave de la diversidad en los genes del sistema inmunitario. Este es uno de los pocos casos en los que se puede cuantificar con datos reales la velocidad de este proceso en poblaciones humanas.






