FRANCISCO OLIVER

Antes de cada show, Francisco Oliver desata su ritual: para mover las energías sahúma el camarín, incluidos a sus compañeros, Agustín Day y Diego Cardero. “Después es disfrutar y agradecer para que todo fluya y salga bien. Un espectáculo es gratitud, porque estamos vivos y estamos haciéndolo. Así lo disfrutamos nosotros, agradeciendo por todo lo que vivimos, lo bueno y lo no tan bueno, porque todo sirve para aprender como persona”, dice una de las voces de Los del Portezuelo. 

De esa manera, cada vez que el trío norteño sube a un escenario, la entrega es total. “Queremos que en esas dos horas del concierto la gente pueda olvidarse de los problemas que tiene, de los quilombos que hay afuera, que sea una experiencia. A nosotros nos gusta acompañar”, cuenta el bajista de 33 años nacido en Jujuy. 

Se están preparando para tocar en Buenos Aires y Córdoba, a modo de cierre de un año de crecimiento absoluto. “La felicidad que tenemos es por lo que estamos transitando, tratamos de vivir mucho el presente, porque todo se pasa muy rápido”, comenta. Con cambios en la formación, el grupo está activo desde 2011, siempre caminando: “Lo importante es ir para adelante, no importa a dónde, sino el proceso”. 

Mientras siguen mostrando Kuntur, el último de sus discos, empieza a aparecer lo nuevo, como “Santo remedio”. 

  • ¿Un artista que recomiendes no perderse en vivo? 

Wos y Los Tabaleros.

Los del Portezuelo

Se presentan con todo su repertorio que mezcla el folklore con el pop latino y otros estilos. 

9 de noviembre, a las 21, en Teatro Ópera, Buenos Aires; 16, a las 21, en Quality Teatro, Córdoba.

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