REVELAN QUE LA CANTIDAD DE BACTERIAS, NO SOLO SU PRESENCIA, CONTROLA LA REPRODUCCIÓN ASEXUAL EN PLAGAS AGRÍCOLAS 

Este descubrimiento podría abrir las puertas a la optimización de técnicas vigentes para el control de plagas agrícolas.
Este descubrimiento podría abrir las puertas a la optimización de técnicas vigentes para el control de plagas agrícolas.

Un equipo del CONICET en el Instituto de Ecología Genética y Evolución de Buenos Aires (IEGEBA, CONICET-UBA), liderado por la investigadora Marcela Rodriguero, logró un avance significativo sobre cómo bacterias endosimbióticas influyen en la reproducción de gorgojos de la tribu Naupactini, insectos que representan un problema serio para la agricultura. 

El estudio, publicado en la revista Insect Molecular Biology (2026), fue destacado como Journal Highlight por la Royal Entomological Society, lo que subraya su relevancia internacional. Demuestra que la partenogénesis —la capacidad de las hembras de reproducirse sin machos ni fecundación— no depende simplemente de la infección por bacterias como Wolbachia y Rickettsia, sino principalmente de la densidad o cantidad de estas bacterias dentro del insecto.

En 2010, Rodriguero y su equipo ya habían establecido por primera vez una correlación entre la infección por Wolbachia y el modo de reproducción (sexual o partenogenético) en estos gorgojos. El nuevo trabajo va mucho más allá: mediante experimentos de “cura” con antibióticos, demostraron que reducir la carga bacteriana por debajo de un umbral crítico elimina el efecto reproductivo, incluso si no se erradica completamente la infección. 

“Un experimento de cura con antibióticos sugirió que era necesario alcanzar un umbral de densidad bacteriana para causar partenogénesis. Al administrar un antibiótico efectivo contra Wolbachia logramos la esterilidad de las hembras hospedadoras, aunque la infección no fue curada en forma absoluta”, explicó Rodriguero, quien también integra el Departamento de Ecología, Genética y Evolución de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA. 

Lucía Fernandez Goya, primera autora del artículo e investigadora postdoctoral del CONICET, lideró los experimentos que incorporaron tanto Wolbachia como Rickettsia. Los resultados confirman que la manipulación reproductiva opera como un regulador cuantitativo de densidad, más que como un simple interruptor de encendido/apagado. 

TRES BACTERIAS EN COMPETENCIA

Un estudio observacional complementario, publicado en 2025 en la revista Symbiosis por Lucía da Cruz Cabral, reveló un panorama aún más complejo. Los gorgojos partenogenéticos presentan altas densidades de Wolbachia y Rickettsia, pero muy baja de Spiroplasma. En cambio, las especies de reproducción sexual muestran densidades altísimas de Spiroplasma y solo cantidades residuales de las otras dos. 

Esto sugiere interacciones de cooperación o competencia entre los tres simbiontes, todos conocidos por influir en la reproducción de insectos.

IMPLICANCIAS PARA EL CONTROL DE PLAGAS

Los hallazgos abren una vía prometedora para el manejo de plagas. Especies como Naupactus cervinus, invasora en muchas regiones del mundo y partenogenética desde hace décadas (sin registro de machos), dependen fuertemente de estos simbiontes. Interferir en su microbiota podría afectar su capacidad reproductiva de manera más específica y ecológicamente amigable que los insecticidas tradicionales. 

“Esto abre la posibilidad de pensar estrategias de control que no apunten directamente al insecto, sino a su microbiota”, destacó Fernandez Goya. No todas las plagas son partenogenéticas ni dependen de simbiontes, pero estas asociaciones generan puntos de vulnerabilidad claros.

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