Para diferenciarse de su padre, el también violinista Antonio Agri, Pablo empezó a estudiar música clásica. Sin embargo, la vida lo fue llevando al tango. “Hoy cuando toco tango, hablo mi lenguaje, como que estoy hablando mi lengua materna, y eso hace que lo elija, lo siga eligiendo, y que sienta que la forma en que expreso nuestro género es única”, confiesa. En ese sentido, dice que el mayor aprendizaje que le dejó su papá sobre el instrumento fue no tocar notas de más, sino tocar las necesarias, las que uno siente: “No tratar de hacer pirotecnia con la música, sino llegar lo más directo al corazón”. De sus tres hijos ninguno eligió el violín. “Lo dejé a libertad de ellos, y fueron libres de decirme que no. A la música hay que hacerla con mucho amor o no hacerla, porque es difícil y es una cosa que se lleva toda la vida, todos los días”, comenta quien también forma parte de la Orquesta Sinfónica Nacional y es fundador de la Camerata Argentina.
Esa pasión por el tango y entrega total por la música es un punto en común con el bandoneonista Horacio Romo y el pianista Emiliano Messiez, con quienes formó un trío y lanzaron su segundo disco, Con todo. Si bien la mayoría de los temas fueron compuestos para el nuevo álbum, asegura que no tienen ánimo de renovar el 2×4. “El género viene transitando años increíbles con gente mucho más joven que nosotros. Se está renovando constantemente, nuestra música está más viva que nunca”, sostiene.
- ¿Un disco que recomiendes?
Tango contemporáneo, de Astor Piazzolla.

CON TODO
Composiciones propias y clásicos del género. Además, cada músico aporta un track solista que realza su instrumento. Con invitados.
Club del Disco






