Un equipo paleontológico internacional, liderado por investigadores del CONICET en el Laboratorio de Anatomía Comparada y Evolución de los Vertebrados (LACEV) del Museo Argentino de Ciencias Naturales (MACN), descubrió en la provincia de Río Negro restos fósiles de un pequeño reptil que habitó la Patagonia argentina hace aproximadamente 70 millones de años, en el Maastrichtiano (Cretácico tardío). Se trata de “Paleoteius lakui”, el lagarto terrestre más completo conocido hasta ahora para este período en Sudamérica.
El hallazgo, publicado en la prestigiosa revista Scientific Reports en 2026, aporta evidencia clave sobre la diversidad y evolución de los escamados (squamates) en los continentes del hemisferio sur poco antes de la extinción masiva que, hace unos 66 millones de años, acabó con tres cuartas partes de las especies de la Tierra, incluidos los dinosaurios no avianos.
Los fósiles provienen de la Formación Allen, en el yacimiento de Salitral Ojo de Agua, una zona de gran riqueza paleontológica ubicada en el norte de la Patagonia. Curiosamente, se encuentra muy cerca del sitio donde, en octubre de 2025, un streaming conjunto del CONICET y la Fundación “Félix de Azara” permitió el descubrimiento de un huevo de dinosaurio carnívoro.
Paleoteius lakui era un reptil diminuto de poco más de 15 centímetros de largo. Su cráneo, de apenas unos 2 centímetros, está fuertemente ornamentado con pequeñas protuberancias y sus mandíbulas portaban numerosos dientes finos, simples y uniformes, probablemente adaptados para capturar insectos. El nombre combina “paleo” (antiguo, del griego) con “teyú” (término guaraní para lagarto usado en Argentina) y “lakui”, que en mapudungun significa “abuelo”. Así, los investigadores lo han popularizado como el “abuelo lagarto”.
Los restos incluyen una buena parte del cráneo y elementos postcraneales (vértebras y huesos de las extremidades), lo que representa un hallazgo excepcional. “Los restos fósiles de animales pequeños son en general muy escasos. Particularmente, las lagartijas y lagartos, debido a su pequeño tamaño y su gran fragilidad, se fosilizan muy poco”, explicó Federico L. Agnolín, primer autor del estudio e investigador del CONICET en el LACEV-MACN. “En Patagonia, directamente, casi no se conocen restos de este tipo. Este hallazgo viene a llenar un vacío de decenas de millones de años”.
UN ESTUDIO INTERDISCIPLINARIO DE ALTA TECNOLOGÍA
El análisis del fósil (holotipo MPCN-PV-1183) fue posible gracias a un trabajo colaborativo e interdisciplinario. Se utilizó microtomografía computada (micro-CT) con resolución micrométrica, realizada en colaboración con científicos de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), para reconstruir digitalmente la anatomía interna sin dañar los delicados huesos.
“Para estudiar los dientes que miden menos de un milímetro o la forma de implantación de estos dientes, así como otras características detalladas del esqueleto del animal, hacen falta análisis tecnológicos que no podemos llevar adelante en nuestros laboratorios de paleontología”, señaló Mauro Aranciaga Rolando, coautor del trabajo. Los modelos 3D facilitaron el análisis anatómico y comparativo.
Además, los análisis filogenéticos requirieron recursos computacionales de alto rendimiento del Centro de Computación de Alto Desempeño (CCAD) de la Universidad Nacional de Córdoba, parte del sistema SNCAD-SICYT.
El registro fósil de lagartos del Mesozoico en el hemisferio sur es extremadamente pobre: menos de una docena de especies conocidas, frente a más de 150 en el hemisferio norte. Paleoteius lakui no solo amplía notablemente este registro en Sudamérica, sino que revela linajes hasta ahora desconocidos en el continente.
Los análisis filogenéticos lo ubican dentro de los Scincomorpha, un gran grupo de lagartos que hoy incluye formas diversas como escíncidos, cordílidos y xantúsidos. Sus parientes más cercanos parecen tener afinidades con formas laurasiáticas, lo que sugiere que los lagartos ya estaban diversificados en Gondwana desde el Jurásico-Cretácico temprano, con ancestros probablemente cosmopolitas.
“El hallazgo de Paleoteius nos permite llenar uno de los vacíos más importantes en el registro fósil de los reptiles y nos abre el camino para mejorar nuestro entendimiento sobre cómo evolucionó el grupo antes de la extinción masiva que marcó el final de la era de los dinosaurios”, afirmó Martín D. Ezcurra, otro de los autores e investigador del CONICET en el MACN.
El estudio contó con la participación de científicos de la Fundación de Historia Natural Félix de Azara, el Museo Patagónico de Ciencias Naturales, la CNEA, la Universidad de Frankfurt (Alemania) y otros colaboradores. El proyecto se enmarca en las investigaciones apoyadas por la National Geographic Society bajo el paraguas del “Fin de la Era de los Dinosaurios en Patagonia”, que reúne a más de 80 investigadores de múltiples instituciones.






