El ‘kraken’ del Cretácico rivalizó con superdepredadores marinos

Un estudio basado en mandíbulas fósiles sugiere que pulpos colosales de hasta 19 metros habitaron los océanos de hace entre 100 y 72 millones de años y ocuparon la cima de la cadena alimentaria, sin depredadores naturales.
Un estudio basado en mandíbulas fósiles sugiere que pulpos colosales de hasta 19 metros habitaron los océanos de hace entre 100 y 72 millones de años y ocuparon la cima de la cadena alimentaria, sin depredadores naturales.

Durante unos 370 millones de años, los grandes depredadores vertebrados —tiburones, peces óseos gigantes y reptiles marinos como mosasaurios y plesiosaurios— han dominado la cima de las cadenas alimentarias en los océanos. Los invertebrados, en cambio, se han visto tradicionalmente como presas o como ocupantes de niveles tróficos inferiores.

Un estudio publicado en la revista Science y reproducido por la agencia SINC, desafía esa visión y propone que algunos cefalópodos primitivos, similares a los míticos krakens, rompieron ese patrón hace entre 100 y 72 millones de años, durante el Cretácico tardío. Estos pulpos gigantes se incorporaron al nivel superior de los ecosistemas marinos, compitiendo directamente con los superdepredadores vertebrados de su época. 

Hasta ahora, el papel ecológico preciso de estos animales era incierto debido a la escasez de fósiles de cuerpo blando. “Los pulpos han sido prácticamente invisibles en el registro fósil, lo que ha dificultado comprender su verdadero papel ecológico”, explica a SINC Yasuhiro Iba, investigador de la Universidad de Hokkaido (Japón) y autor principal del trabajo.

La clave del estudio reside en la reinterpretación de mandíbulas (picos o beaks) excepcionalmente bien conservadas. El intenso desgaste observado en ellas —astillamientos, arañazos, bordes redondeados y, en algunos casos, la pérdida de hasta el 10% de la longitud de la mandíbula— indica un comportamiento activo de depredación. Estas marcas son compatibles con la trituración repetida de conchas, caparazones y estructuras óseas duras, similares a las que presentan cefalópodos modernos que se alimentan de presas con esqueleto resistente.

“Las mandíbulas adultas muestran astillamientos, arañazos y bordes redondeados, muy similares a los de cefalópodos modernos que consumen presas duras”, señala Iba. Parte del daño está relleno de sedimento, lo que confirma que ocurrió en vida del animal y no por abrasión postmortem. Los investigadores también detectaron un desgaste asimétrico, interpretado como posible evidencia de comportamiento lateralizado (preferencia por un lado del cuerpo), un rasgo asociado en la biología actual con sistemas nerviosos complejos y cognición avanzada.

DOS ESPECIES GIGANTES 

Mediante análisis morfológicos y técnicas digitales, el equipo identificó dos especies principales del género Nanaimoteuthis (pertenecientes al grupo de los octópodos con aletas o Cirrata, relacionados con los pulpos dumbo modernos):

-Nanaimoteuthis jeletzkyi — vivió entre hace unos 100 y 72 millones de años.

-Nanaimoteuthis haggarti — vivió entre hace unos 86 y 72 millones de años y alcanzó tamaños excepcionales, entre 7 y 19 metros de longitud total.

Estos animales rivalizaban en tamaño con los mayores depredadores vertebrados de su tiempo y podrían ser los invertebrados más grandes conocidos hasta la fecha, superando incluso al calamar gigante actual (que alcanza unos 12 metros). 

Los cefalópodos evolucionaron hacia cuerpos ligeros y flexibles al reducir o perder las conchas externas pesadas, lo que les permitió crecer a gran escala sin las limitaciones de los organismos acorazados. “Nanaimoteuthis probablemente combinaba mandíbulas poderosas con brazos largos y flexibles. Los pulpos no se tragan la presa entera; la capturan con los brazos y la procesan con las mandíbulas. A medida que aumenta el tamaño corporal, también aumenta su capacidad para controlar y procesar presas más grandes”, detalla Iba.

Los investigadores no proponen que estos pulpos gigantes cazaran directamente grandes reptiles marinos, pero sí que ocupaban el mismo nivel trófico superior. “No proponemos depredación directa sobre grandes reptiles marinos, pero sí que ocupaban el mismo nivel trófico superior”, aclara Iba.

Los océanos del Cretácico tardío eran altamente competitivos y diversos, con grandes peces, tiburones, reptiles marinos, amonites y otras presas con estructuras duras. “La presencia de presas grandes y la fuerte competencia entre depredadores probablemente favorecieron la evolución de formas grandes y poderosas”, añade el paleontólogo.

SEÑALES DE INTELIGENCIA AVANZADA

El desgaste asimétrico de las mandíbulas sugiere lateralidad, un rasgo vinculado en biología a sistemas nerviosos complejos y comportamientos sofisticados. En pulpos modernos, este tipo de asimetría se asocia con capacidades conductuales avanzadas. “Aunque no podemos medir directamente la inteligencia en organismos fósiles, las evidencias sugieren que estos animales no solo eran grandes y poderosos, sino también conductualmente complejos, posiblemente con tendencias individuales de comportamiento”, enfatiza Iba.

UNA VISIÓN MÁS COMPLEJA

Estos hallazgos redefinen la cima de las redes tróficas marinas del Cretácico: la cima no estaba ocupada exclusivamente por vertebrados. “El papel ecológico de los invertebrados de cuerpo blando, como los pulpos, ha sido subestimado. Nuestro estudio muestra que los pulpos gigantes ocuparon la cima de la cadena alimentaria marina”, concluye Iba.

El trabajo también ilustra un claro caso de evolución convergente: vertebrados y cefalópodos, a pesar de sus orígenes evolutivos muy diferentes, desarrollaron innovaciones similares —mandíbulas poderosas, cuerpos flexibles y altamente móviles, gran tamaño y comportamiento avanzado— para convertirse en grandes depredadores marinos inteligentes.

NOTAS DESTACADAS:

“LA MUERTE DE UN VIAJANTE”, DE ARTHUR MILLER REGRESA A BUENOS AIRES

Llega a El Tinglado “La muerte de un viajante”, el clásico de Arthur Miller con Alejandro Awada e Ingrid Pelicori.

EL 12 DE MAYO ESTRENA LA SEGUNDA TEMPORADA DE “TUCCI IN ITALIA”, CON STANLEY TUCCI

El 12 de mayo estrena en Disney+ la segunda temporada de “Tucci in Italia”, la serie de National Geographic. Estarán disponibles todos sus episodios.