Un equipo internacional de investigadores, liderado por Barbara Tschirren del Centro de Ecología y Conservación de la Universidad de Exeter (Reino Unido), ha demostrado experimentalmente que una mayor inversión en reproducción acelera el envejecimiento y reduce la longevidad en aves. El estudio, publicado en la revista Proceedings of the Royal Society B, es el primero en utilizar selección artificial en una especie de vertebrado para poner a prueba esta idea central de la biología evolutiva.
Los científicos trabajaron con codornices japonesas (Coturnix japonica), una especie ideal para este tipo de experimentos por sus tiempos de generación muy cortos y su madurez sexual alcanzada en solo unas semanas. Dividieron una población en dos líneas: una seleccionada para producir huevos relativamente grandes (alta inversión materna) y otra para huevos pequeños (baja inversión).
Dado que las codornices son aves precociales y apenas cuidan a las crías tras la eclosión, la principal inversión reproductiva de la hembra se concentra en los recursos destinados al huevo, que influyen directamente en la supervivencia de los polluelos.
Tras cinco o seis generaciones de selección artificial, los resultados fueron claros: las hembras de la línea de huevos grandes mostraron un envejecimiento más rápido y una longevidad reducida en torno a un 20 % respecto a las de huevos pequeños. En la generación final del estudio, las hembras de huevos grandes vivían una media de 595 días, frente a los 770 días de las de huevos pequeños.
Los machos, que viven considerablemente más tiempo, no permitieron extraer conclusiones firmes sobre el impacto de la selección en su longevidad, ya que el experimento finalizó antes de que se observara una mortalidad suficiente en ellos.
MECANISMOS Y TEORÍA EVOLUTIVA
“Todos los seres vivos tienen energía y recursos limitados, y se enfrentan a compromisos entre prioridades en competencia”, explica Tschirren. Los hallazgos apoyan la hipótesis central de la biología evolutiva conocida como coste de la reproducción: una mayor inversión en descendencia implica un menor mantenimiento del propio organismo.
En trabajos previos con el mismo sistema de codornices, el equipo había observado que las aves con mayor inversión reproductiva presentaban un sistema inmunitario regulado a la baja y mecanismos de reparación celular reducidos. Este menor mantenimiento podría explicar, en última instancia, una muerte más temprana.
Tschirren subraya que “no existen ‘demonios darwinianos’ en la naturaleza”: no hay individuos que puedan maximizar simultáneamente reproducción y longevidad sin costes. La estrategia de historia de vida que se selecciona depende de la ecología de la especie, el riesgo de depredación, las enfermedades y las condiciones ambientales. Estos patrones probablemente se acentúan en entornos con recursos limitados o mayor estrés.
EVIDENCIA EN HUMANOS DURANTE LA HAMBRUNA FINLANDESA
La investigadora señala que no hay razón para pensar que estas relaciones entre coste y beneficio no existan en otros grupos biológicos, incluidos los humanos. De hecho, un estudio publicado en Science Advances en 2025 analizó datos históricos de 4.684 mujeres expuestas o no a la Gran Hambruna finlandesa (1866-1868).
Los resultados mostraron que el coste en longevidad solo se manifestaba en las mujeres expuestas a la falta severa de alimentación durante su etapa reproductiva (entre 19 y 45 años). En ellas, cada hijo adicional se asociaba a una reducción de alrededor de medio año de vida. En cambio, en las mujeres no expuestas o expuestas en otras etapas vitales (desarrollo o posreproductiva), no se observó este efecto.
Esto sugiere que la adversidad ambiental amplifica el coste de la reproducción y ayuda a explicar las inconsistencias encontradas en estudios previos sobre humanos.
IMPLICACIONES PARA LA BIOLOGÍA DE LA LONGEVIDAD
Entender por qué envejecen los seres vivos y por qué este proceso ocurre a ritmos diferentes entre individuos es clave para la biología de la longevidad. Los hallazgos en codornices demuestran que la inversión reproductiva se produce a costa de una vida más corta, y viceversa, incluso dentro de la misma especie.
El equipo de Tschirren planea ahora profundizar en los mecanismos subyacentes, con especial interés en el papel del sistema inmunitario. Estos conocimientos podrían, a largo plazo, inspirar estrategias para prolongar la vida saludable, tanto en animales como potencialmente en humanos, al comprender mejor los compromisos evolutivos entre reproducción y mantenimiento somático.






