Un estudio liderado por la Universidad Complutense de Madrid (UCM), en colaboración con la Universidad San Pablo-CEU y la Universidad de Málaga, ha revelado el potencial de los metalomesógenos, materiales con propiedades intermedias entre sólidos y líquidos, para revolucionar la fabricación de componentes de baterías de ion-litio.
Publicado en la revista ACS Applied Materials & Interfaces, el trabajo destaca que estos materiales podrían mejorar el rendimiento de las baterías utilizadas en dispositivos cotidianos como teléfonos móviles, tablets, cámaras digitales, bicicletas y patinetes eléctricos, al tiempo que son más respetuosos con el medio ambiente.
Los metalomesógenos se distinguen por su capacidad para formar nanocanales a través de los cuales los iones de litio pueden moverse libremente, gracias a su estructura de cristal líquido. A diferencia de los electrolitos actuales, que suelen depender de disolventes orgánicos, aditivos o ácidos para mejorar la conducción, estos materiales no requieren componentes adicionales.
“Esta característica los convierte en candidatos ideales para desarrollar baterías más seguras y sostenibles”, explica Cristián Cuerva, investigador del grupo MatMoPol de la Facultad de Ciencias Químicas de la UCM.
El estudio, que se ha desarrollado durante tres años, marca un avance significativo, aunque aún enfrenta desafíos. Cuerva señala que es necesario continuar trabajando en el diseño molecular de los metalomesógenos para reducir sus temperaturas de operación, lo que permitiría fabricar prototipos de baterías reales.
Además, los investigadores ven potencial en explorar la aplicación de estos materiales en la conducción de iones de sodio o magnesio, ampliando sus posibilidades en el campo de las baterías.






