En 2024, la misión china Chang’e 6 logró un hito al recolectar muestras de la cara oculta de la Luna, específicamente en la cuenca del Polo Sur-Aitken, uno de los cráteres más grandes del sistema solar. Estas muestras, de 2.800 millones de años de antigüedad, fueron comparadas con las obtenidas por la misión Apolo 12 en 1969, revelando datos sorprendentes sobre el manto lunar.
Según un estudio publicado en la revista Nature por la Universidad China de las Ciencias y replicado por el portal SINC, los fragmentos carecen de elementos químicos comunes como estroncio y neodimio, lo que sugiere que provienen de una región profunda del manto lunar que perdió componentes originales debido a dos posibles procesos: la cristalización de un océano de magma lunar o impactos masivos.
El profesor Wei Yang, coautor del estudio, explicó que estas muestras indican que los mantos de la cara visible y oculta de la Luna podrían compartir similitudes petrológicas y geoquímicas. “La similitud entre los basaltos de Chang’e 6 y los del Apolo 12 sugiere que los mantos profundos de ambos lados son más parecidos de lo que se pensaba”, afirmó.
Este hallazgo apoyaría la hipótesis de que la Luna, en sus primeras etapas, se formó a partir de un océano de magma homogéneo, desafiando las teorías previas que se centraban en la asimetría superficial, como diferencias en erupciones volcánicas o el espesor de la corteza.
Sin embargo, el origen de esta asimetría lunar sigue siendo un enigma. Yang plantea que, si el manto lunar se formó por cristalización, la Luna habría sido simétrica en sus inicios, y las diferencias actuales serían el resultado de procesos posteriores, como impactos en la cuenca del Polo Sur-Aitken que pudieron haber extraído material fundido. No obstante, el empobrecimiento del manto lunar plantea preguntas sin respuesta. “¿Por qué un manto tan empobrecido se derritió hace 2.800 millones de años, cuando en teoría no debería haberlo hecho?”, se pregunta Yang.






