En los parques urbanos de ciudades europeas como Barcelona, el canto estridente de las cotorras de pecho gris, loros tropicales originarios de Sudamérica, se ha convertido en parte del paisaje sonoro. Estas aves invasoras, que viven en grandes colonias, no solo han conquistado espacios verdes, sino que también han captado la atención de científicos que buscan entender sus complejas relaciones sociales y su forma de comunicarse. Un reciente estudio, publicado en Royal Society Open Science, revela cómo la diversidad de sus vocalizaciones está íntimamente ligada a su sociabilidad y posición dentro de la comunidad.
Durante dos años, investigadores del Instituto Max Planck de Comportamiento Animal (MPI-AP) y el Museo de Ciencias Naturales de Barcelona (MCNB) observaron minuciosamente a 337 cotorras en la capital catalana, registrando 5,599 vocalizaciones. El análisis mostró que las cotorras que viven en grupos más grandes emiten un repertorio de sonidos más variado, con graznidos y silbidos que reflejan su rol social. “Las aves con posiciones más centrales en la estructura social tienen repertorios vocales más diversos”, explica Joan Carles Senar, responsable de la investigación en el MCNB.
Un hallazgo destacado es que las hembras producen más tipos de sonidos, lo que sugiere que son el sexo más sociable. Según Simeon Smeele, primer autor del estudio, “algunos tipos de llamada se usaban exclusivamente en situaciones sociales”, lo que indica que la comunicación está profundamente vinculada a las dinámicas de grupo. Además, los investigadores descubrieron que las cotorras con lazos de amistad más estrechos tienden a emitir sonidos menos similares, como si buscaran diferenciarse acústicamente dentro de su círculo cercano.
Este estudio no solo arroja luz sobre la vida social de estas aves, sino que también ofrece pistas sobre la evolución del lenguaje, incluido el humano. La comunicación compleja, como la de las cotorras, los delfines o los primates, parece estar asociada a vidas sociales más ricas. Sin embargo, aún queda mucho por explorar. “El próximo gran paso es descifrar el significado de cada sonido, una tarea desafiante porque muchas vocalizaciones ocurren simultáneamente en grupos grandes”, apunta Smeele.
La investigación subraya la importancia de las relaciones sociales en la comunicación y sugiere que, incluso en el bullicio de un parque urbano, las cotorras de pecho gris tienen mucho que enseñarnos sobre cómo el lenguaje y la sociabilidad están entrelazados.