A los clásicos tipos de vinos –tintos, blancos, rosados, espumantes y dulces–, se sumó una categoría que llama mucho la atención por fuera y por dentro: los vinos naranjos. Parecen nuevos, pero tienen sus orígenes hace miles de años en el Viejo Continente, cuando no existía la tecnología y todos los vinos (tintos y blancos) se elaboraban de la misma forma. Por sus características organolépticas, ofrecen las mejores opciones para descorchar en esta época. En verano, con las altas temperaturas, el cuerpo pide bebidas más refrescantes, tal como los vinos naranjos, que en realidad son vinos blancos elaborados como tintos. Partiendo de uvas blancas –generalmente cosechadas temprano en busca de una acidez natural más alta–, se fermentan macerando con los hollejos. De ahí que el vino extrae muchos nutrientes, los cuales se traducen en color, aromas y sabores particulares. Se llaman “naranjos” porque suelen tener un aspecto cobrizo, ya sean brillantes u opalescentes. Sus aromas suelen ser punzantes más allá del cepaje empleado, y en boca se destacan por su buen cuerpo, texturas firmes y una acidez que define su trago de principio a fin. Además, uno de sus descriptores más evidentes suele ser la cáscara de naranja, que resalta su “amarguito” final. Esto, más la acidez natural del vino, potencia sus texturas, remarcando aún más su frescura. Las uvas blancas más utilizadas para elaborar estos vinos son las aromáticas –Torrontés, Moscatel y Sauvignon Blanc–, aunque hay algunos Semillon, Viognier y Chardonnay.

COLÓN SELECTO DULCE FRESCO
Bodegas Colón, San Juan ($5000)
Puntos: 85
De esta tradicional bodega llega un blanco dulce actual, con la frescura que equilibra su amabilidad y sus aromas intensos que se sienten bien frutados. Se puede beber solo y bien frío, aunque también “acepta” unos hielos o puede ser coprotagonista en tragos veraniegos, con frutas tropicales y alguna hierba fresca. Ideal para tener siempre en la heladera y compartir en juntada informal con amigos.

GAIA CABERNET FRANC ORGÁNICO & BIODINÁMICO 2022
Bodega Domaine Bousquet, Mendoza, Gualtallary ($20.000)
Puntos: 90,5
Esta bodega pionera en elaborar vinos orgánicos y con casi treinta años de historia presenta este tinto equilibrado y de buena expresión varietal, que también habla de su terruño, por sus aromas especiados frescos y sus taninos firmes. De trago ágil pero consistente, llena la boca con gracia. Resulta directo y amable, muy apoyado en sus expresiones y es ideal para compartir en la mesa.

ESCORIHUELA GASCÓN GRAN RESERVA CHARDONNAY 2023
Escorihuela Gascón, Mendoza, Agrelo ($20.500)
Puntos: 90,5
El enólogo Matías Ciciani Soler logra un blanco refrescante de una región tradicionalmente más enfocada en los tintos. De aspecto amarillo pálido, en nariz se destacan sus aromas a frutas tropicales con delicados tonos ahumados de su paso por madera. En boca es untuoso, con buena frescura y un paladar amable, tan bien equilibrado que en el final recuerda a miel. Para acompañar pescados y frutos de mar.
TIPS CONSUMO
La confesión de Messi de que toma vino con Sprite sacudió el verano y reflejó las preferencias de muchos: consumir el vino mezclado. Pero esto no es una innovación, sino una tendencia que existe desde hace años, sobre todo en los países tradicionalmente productores. Los “tragos con vino” pueden ser propuestas innovadoras y refrescantes para paladares que buscan opciones con menos alcohol, como también clásicos reversionados, ideales para seguir disfrutando vinos cuando calienta el sol, en la playa, en el jardín, en el balcón o en el bar. Los rosados son los más vistosos, van bien en jarra con hielo y frutos rojos. A los vinos blancos aromáticos como el Torrontés, les quedan muy bien las frutas tropicales, servidos también en jarra y con mucho hielo. Uno de los tragos con vino más versátiles y fáciles de preparar es el tintonic: como su nombre lo indica, es vino tinto con agua tónica, una reversión del famoso tinto de verano español. Son muchos los tragos que se pueden improvisar y disfrutar al ritmo del verano.





