Las enfermedades causadas por bacterias farmacorresistentes ya provocan al menos 700 mil muertes al año en todo el mundo. Expertos advierten que, si continúa el ritmo actual de aparición de cepas resistentes a los antibióticos, estas infecciones podrían volver a convertirse en la principal causa de mortalidad global, superando incluso al cáncer y a las enfermedades neurodegenerativas.
En este escenario alarmante, un equipo de investigadores del CONICET y la Universidad Nacional de Hurlingham (UNAHUR) ha publicado en la revista científica Pharmaceutics un estudio que describe una estrategia terapéutica innovadora. En experimentos realizados in vitro, lograron eliminar patógenos gramnegativos multirresistentes mediante la combinación de colistina —un antibiótico de última línea— con cannabidiol (CBD), un compuesto no psicoactivo extraído de la planta Cannabis sativa.
Las bacterias gramnegativas, denominadas así por su comportamiento negativo ante la tinción de Gram en el microscopio debido a su pared celular, representan un desafío creciente en la medicina moderna. Entre las más problemáticas se encuentran Klebsiella pneumoniae, Escherichia coli, Pseudomonas aeruginosa y Acinetobacter baumannii. Estas especies, que frecuentemente aparecen en entornos hospitalarios —sobre todo en unidades de terapia intensiva—, pueden generar infecciones graves en pulmones, sangre, vías urinarias, heridas quirúrgicas y otros órganos. Su multirresistencia las hace insensibles a múltiples antibióticos convencionales, lo que limita las opciones de tratamiento, eleva los costos y aumenta el riesgo de complicaciones, secuelas permanentes y fallecimiento.
La colistina (polimixina E) ha sido considerada durante años la última barrera efectiva contra estas superbacterias por su potente acción antimicrobiana. Sin embargo, su uso rutinario ha impulsado el surgimiento de resistencias, elevando las tasas de mortalidad en pacientes con sepsis.
“Desgraciadamente, a medida que la colistina se administra de forma rutinaria, la incidencia de resistencia está aumentando, lo que aumenta las tasas de mortalidad entre los pacientes sépticos. En este contexto, identificamos que el cannabidiol, CBD, un compuesto vegetal extraído de Cannabis sativa, actúa de forma sinérgica al combinarse con este antibiótico y comprobamos que puede eliminar patógenos gramnegativos multirresistentes de manera eficaz en estudios in vitro”, explicó Paulo Maffía, líder del trabajo e investigador del CONICET en el Instituto de Biotecnología de la UNAHUR.
El CBD, aprobado en su forma pura por agencias como la FDA (Estados Unidos) y la ANMAT (Argentina) para indicaciones médicas como la epilepsia refractaria y usos cosméticos, no produce efectos psicoactivos. En el estudio, los investigadores evaluaron su sinergia con la colistina frente a aislamientos clínicos resistentes, incluyendo Escherichia coli, Acinetobacter baumannii, Salmonella typhimurium y Klebsiella pneumoniae.
Los resultados demostraron que, mientras cada compuesto por separado resulta ineficaz contra estas cepas altamente resistentes, la combinación genera una marcada actividad antimicrobiana y bactericida. Además, se observó una potente acción contra los biofilms —estructuras protectoras que forman estas bacterias y dificultan su eliminación—.
Para explorar el mecanismo subyacente, el equipo analizó las moléculas mediante resonancia magnética nuclear y confirmó una fuerte interacción entre ellas. “Esto nos permitió, junto con experimentos microbiológicos específicos, postular un posible nuevo mecanismo de acción para esta combinación”, señaló Maffía, director del Laboratorio de Aplicaciones Biotecnológicas y Microbiología (LABYM) en la UNAHUR.
Un beneficio adicional destacado es la reducción de la dosis necesaria de colistina al combinarla con CBD. La colistina sola suele causar efectos adversos graves, como nefrotoxicidad y neurotoxicidad, lo que limita su aplicación o obliga a interrumpir el tratamiento. “Por eso, en nuestro trabajo resaltamos que con CBD podemos disminuir las dosis de colistina necesaria para eliminar a estas bacterias y de ese modo evitar efectos secundarios”, enfatizó el investigador.
El trabajo contó con la participación de Merlina Corleto (primera autora), Melina M. B. Martínez, Melanie Weschenfeller, Santiago Urrea Montes, Matías Garavaglia (de CONICET y UNAHUR); Martin Aran y Leonardo Pellizza (del IIBBA CONICET-FIL y Fundación Instituto Leloir); y Diego Faccone (del Servicio Antimicrobianos del ANLIS “Dr. Carlos G. Malbrán”).Aunque los resultados son alentadores, los autores subrayan que se requieren ensayos preclínicos y clínicos adicionales para evaluar la seguridad y eficacia en organismos vivos, paso indispensable para cualquier aprobación regulatoria futura.
“A partir de los resultados de nuestro estudio, y junto a otras investigaciones a nivel mundial en la misma dirección, podemos esperar que en el futuro podamos disponer de una nueva opción terapéutica basada en el uso de manera combinada de CBD y colistina para patógenos resistentes”, concluyó Maffía.
