Es un hecho que las herramientas de inteligencia artificial (IA) generativa están transformando la creación musical, ya sea como un pasatiempo, para musicalizar una fiesta o acompañar una presentación en video o Power Point. Pero ya no se trata solo de saltearse la grabación presencial de una obra con todos los instrumentos, como se hacía con las ya viejas apps, sino directamente de generar de inmediato un tema musical nuevo compuesto, ejecutado y listo para ser escuchado.
Hoy solo hay que describir en un prompt el género, la duración, la temática de la letra (si la hay) y todos los detalles imaginables, y dejar que la IA haga el resto. Para eso, todas trabajan con partituras digitales, llamadas “archivos MIDI”, con los que se genera la estructura de una composición combinando notas, escalas y acordes. Luego se pueden agregar las partes que uno desee de instrumentos reales o de voces humanas, cuyos fragmentos están disponibles en una “sonoteca”.
Quizás, la más básica de todas sea Soundful, ideal para generar música de fondo para posteos en las redes sociales. El usuario elige el género musical, la instrumentación, el tono y la velocidad de la melodía, y hasta se le puede pedir un “aire” a alguna composición conocida. Con estos datos, la IA busca y ensambla los elementos y en unos pocos segundos genera la pieza terminada con una estructura musical coherente que incluye melodía, armonía, letra y voz.
Para usuarios más exigentes, dos de las más recomendables son Suno y Udio. Suno se distingue por generar voces humanas realistas y por entender los prompts en español: por ejemplo, “un bolero que hable de un amor no correspondido cantado por un varón con acento centroamericano y acompañamiento de arpas”, y lo resuelve en pocos segundos. Udio, en cambio, entrega primero una muestra de medio minuto, y, si resulta satisfactoria, se le pide la canción completa con toda la calidad de audio. Además, tiene una función para extender las canciones al infinito, como un loop.
Otra opción de alto nivel es MusicFX, de Google AI Studios, muy valorada porque genera siempre dos versiones del tema musical que se le pidió, de modo que el usuario pueda elegir la que prefiera. Eso sí: hay que proporcionarle un prompt muy bien detallado, con 400 caracteres como mínimo y exclusivamente en inglés… Pero esto último se resuelve muy fácilmente con un traductor on-line.
Cabe aclarar, eso sí, que todas estas herramientas inteligentes son pagas, aunque su costo no es prohibitivo.
LA IA SINFÓNICA
La IA de generación musical AIVA (sigla en inglés de Artista Virtual de Inteligencia Artificial) es, por lejos, la más completa y sofisticada de todas, ya que fue concebida para componer piezas de música clásica. Puede escribir las partituras de cada instrumento, tanto de una orquesta sinfónica entera como de conjuntos de cámara. Fue entrenada con miles de partituras de compositores clásicos como Bach, Beethoven o Mozart. Así “aprendió” las reglas formales de la música, como por ejemplo resolver las armonías, que es la combinación de distintos instrumentos ejecutados en forma simultánea.





