Un reciente informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA), publicado el 24 de junio de 2025, revela que más del 20% de los europeos, aproximadamente 112 millones de personas en 31 países, están expuestos a niveles insalubres de contaminación sonora provenientes del tráfico vehicular, ferroviario y aéreo. Estos niveles superan los 55 decibeles, el umbral establecido por la Directiva Europea sobre el Ruido, comparable al sonido de una calle residencial o una conversación normal. Si se aplican las estrictas recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la cifra de afectados asciende a más del 30% de la población europea.
La exposición prolongada al ruido del tráfico está asociada a graves problemas de salud, como enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, trastornos mentales y muerte prematura. El informe destaca que el ruido ambiental provoca 66.000 muertes prematuras al año en Europa, además de decenas de miles de casos de enfermedades cardiovasculares y diabetes. También se vincula con alteraciones del sueño, estrés, ansiedad, deterioro cognitivo y, según nuevas investigaciones, posibles conexiones con depresión y demencia.
Los niños y jóvenes son especialmente vulnerables. El estudio señala que medio millón de niños enfrentan dificultades de lectura, 63.000 presentan problemas de conducta y más de 250.000 sufren sobrepeso relacionados con la contaminación acústica. “La contaminación acústica a menudo se pasa por alto como una simple molestia, pero es un problema urgente que todos los Estados miembros de la UE deben abordar para alcanzar el objetivo de cero contaminación para 2030”, afirmó Leena Ylä-Mononen, directora ejecutiva de la AEMA.
El tráfico vial es la mayor fuente de contaminación sonora, afectando a 92 millones de personas, especialmente en áreas urbanas densamente pobladas. Además, solo un tercio de los habitantes de las ciudades evaluadas tiene acceso a zonas verdes tranquilas a menos de 400 metros de sus hogares, espacios que numerosos estudios asocian con beneficios para la salud física y mental.
El informe posiciona al ruido como la tercera mayor amenaza ambiental en Europa, detrás de la polución del aire y los factores relacionados con la temperatura, causando la pérdida de 1,3 millones de años de vida saludable al año debido a muertes prematuras y mala salud.
La contaminación sonora también afecta a la biodiversidad. Casi un tercio de las reservas naturales protegidas de Europa están expuestas al ruido del tráfico, mientras que, en los océanos, el transporte marítimo, la construcción en alta mar y la exploración afectan a especies como ballenas y delfines, que dependen del sonido para sobrevivir. Incluso aves, insectos y anfibios han modificado sus comportamientos, como el canto más fuerte de los carboneros comunes en entornos urbanos.
Económicamente, el ruido cuesta a Europa 95.600 millones de euros anuales por la pérdida de productividad derivada de sus impactos en la salud. Este problema no es exclusivo de Europa: ciudades como Nueva York, donde el 90% de los usuarios de transporte público están expuestos a niveles de ruido que pueden causar daños auditivos permanentes, o grandes urbes como Daca, Ciudad de México y Buenos Aires, enfrentan desafíos similares. Las comunidades más pobres son las más afectadas a nivel global.
La AEMA propone medidas como reducir el tráfico mediante límites de velocidad más bajos, promover el transporte público y los vehículos eléctricos, aumentar los carriles para bicicletas y mejorar el acceso a espacios verdes silenciosos. Otras recomendaciones incluyen el uso de neumáticos de bajo ruido, el mantenimiento de ferrovías y la optimización de procedimientos de despegue y aterrizaje de aviones.
Sin embargo, el informe advierte que, sin nuevas medidas legislativas, la Unión Europea no logrará su objetivo de reducir en un 30% el número de personas afectadas por el ruido del transporte para 2030.





