LA VENDIMIA DE LA QUEBRADA

El norte argentino marca una y otra vez su renovada impronta. Lo hace también en la industria vitivinícola, y a ella le suma su tradición de festividades con una particular conexión con la madre tierra y sus excepcionales bondades.
El norte argentino marca una y otra vez su renovada impronta. Lo hace también en la industria vitivinícola, y a ella le suma su tradición de festividades con una particular conexión con la madre tierra y sus excepcionales bondades.

La vendimia comienza en la uva, ese sol en miniatura que une al norte argentino con el resto del país: un fruto cargado de identidad, con características propias y una industria en flor. Y, cómo no, también con celebraciones singulares que hermanan a la madre tierra con la alegría, la música, el arte y mucho más. En el norte profundo argentino, la Fiesta de la Vendimia se vive como un ritual colectivo… Pero vayamos por partes.

Cada año, productores, enólogos y trabajadores del campo se convierten en labradores de la uva. Cada uno, como un artesano muy particular, se erige en un engranaje de la producción, desde los viñedos espléndidos y exultantes de Mendoza hasta los multicolores, bellos e impredecibles de las regiones más australes de la Patagonia. Claro que los tiempos cercanos al nuevo siglo comenzaron también a husmear en los sabores fuertes y novedosos, profundos y enigmáticos, gustosos y placenteros del norte argentino, impregnados de las características de una naturaleza imponente que abre un abanico de posibilidades increíbles para satisfacer el paladar. 

En el país que tiene el orgullo de ser el quinto productor de vinos a nivel mundial, la vendimia se realza hasta niveles de excelsa calidad, que comienza en el viñedo y que depende del clima, la altitud y el suelo. Y que, en todos los casos, hacen que cada uva sea única. En ese proceso, la vendimia es el momento decisivo, y no solo se trata de recolectar uvas. Tiene sus épocas: en el norte (Salta, Jujuy, Catamarca) comienza a mediados de enero, y se extiende hasta abril en regiones más frías como la Patagonia.

Justamente en ese lapso resuena la lógica de las celebraciones de la vendimia en cada región. Una mixtura de la adoración de la tierra, de sus dioses, del respeto por la naturaleza, siempre regada de alegría y de misticismo, con infaltables espectáculos de melodías, danzas, pinturas, artesanías, teatro, luces y tradiciones. Y, por supuesto, desfiles y degustaciones.

Es especialmente reconocida la Fiesta Nacional de la Vendimia en Mendoza, que este 2026, como es habitual, presentará su acto central el sábado 7 de marzo en el Teatro Griego Frank Romero Day, con el imponente marco de los cerros del Parque General San Martín, escenario que hace varias décadas reemplazó al Estadio Víctor Antonio Legrotaglie (el del club Gimnasia y Esgrima). Tiene eventos extraordinarios en su profusa programación. Como la Bendición de los Frutos y los desfiles de la Vía Blanca y el Carrusel.

Senderos entre los viñedos de El Bayeh, una bodega que se prepara para ser una protagonista clave en la próxima vendimia.

Pero en el norte argentino, también durante todo marzo, las uvas exhibirán su madurez más hermosa. Las fincas tradicionales, el sol quebradeño, el colorido tan diverso de los cerros, cada uno con sus características, todos imponentes, se vestirán de vendimia para exteriorizar al país y al mundo su moderna industria, propia del siglo XXI. Y sobre el final de marzo, más precisamente desde el sábado 21 al lunes 23, la zona de Humahuaca se volverá a vestir con sus mejores luces para recibir a la Vendimia de El Bayeh. Exquisitos vinos mixturados con la gastronomía y los paisajes de Purmamarca, Maimará y Huacalera.

Será la cuarta edición. Como cada año, en 2026 la bodega El Bayeh celebrará la vendimia “con un festival dedicado al vino, la gastronomía, el arte y la música, en un recorrido inolvidable por la Quebrada de Humahuaca”. La bodega tuvo un hito el año pasado, porque en 1925, hace exactamente un siglo, un joven inmigrante libanés llegó al norte argentino en pos de nuevas oportunidades. Era Boutrus Mansour El Bayeh, un emprendedor tentado por las bondades del país. Las aduanas de la época solían “adaptar” los nombres y apellidos. Y lo anotaron como “Pedro Manzur”. Tuvo siete hijos. Uno de ellos, años después rescató el apellido “El Bayeh”, que justamente significa “comerciante de frutos frescos” o simplemente “el mercante”. Hoy la segunda y la tercera generación llevan adelante “aquel postergado sueño del abuelo” de elaborar vinos que fueran “símbolo, reflejo y expresión genuina de esta tierra única”. Anuncian: “Nuestros vinos de pueblos expresan el legado patrimonial a través de las uvas criollas y sus parceleros, y vinos de fincas, que son elaborados con uvas propias que plantamos y estamos viendo crecer”.

La fiesta tiene su epicentro en Maimará, el pueblo de región que la iniciativa Best Tourism Villages 2025 seleccionó entre 52 comunidades rurales de todo el mundo por su modo de “proteger su patrimonio natural y cultural, fomentar oportunidades económicas locales y promover la sostenibilidad social, económica y ambiental”. Es uno de los municipios de la Quebrada de Humahuaca, sitio reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el 2003. La mayor atracción de Maimará es el conjunto geológico Sierras de Alfarcito, conocido por lugareños y visitantes como Paleta del Pintor, junto a diversos sitios arqueológicos que dan cuenta de asentamientos en este territorio desde el 1300 d.C.

El pueblo se ubica 78 kilómetros al norte de San Salvador de Jujuy, a la vera de la RN 9, entre las localidades de Purmamarca y Tilcara. Justamente al lado de la ruta, transita el novedoso Tren Solar de la Quebrada, el primero ciento por ciento solar de Latinoamérica: recorre 42 kilómetros y conecta las estaciones de Volcán, Tumbaya, Purmamarca, Maimará y Tilcara. Funciona con energía solar y baterías de litio.

La vendimia en la Quebrada convoca a un público expectante por aprender, saborear y disfrutar

La fiesta de la vendimia se extiende a Purmamarca, que le da marco excepcional con su famoso cerro de los Siete Colores, un paisaje de una espectacularidad única que se impone a metros del corazón del pueblo. Esa extraordinaria zona, gestada por los dioses hace millones de años, tiene infinitos atractivos menos populares pero igual de impresionantes, como el Paseo de Los Colorados: un precioso recorrido de apenas 3 kilómetros, con un trayecto que puede parecer circular por detrás del cerro de los Siete Colores y que va en ascenso. Los cortes y las diferentes irregularidades de los macizos más su potente tonalidad rojiza lo convierten en un paseo verdaderamente imperdible. 

Además, Purmamarca es la puerta de acceso a las Salinas Grandes, a las que se llega por la impresionante Cuesta de Lipán. Es increíble ese recorrido por la RP 52 para arribar al gran salar de la Puna argentina, compartido por Jujuy y Salta, que cobró popularidad extrema en los últimos años: no es para menos si se advierte la inmensidad blanca, sus formaciones de sal, sus piletones tan particulares y su origen volcánico. 

A la ida o a la vuelta, se puede disfrutar de la plaza central de Purmamarca, la 9 de Julio, donde hay artesanías, productos tradicionales, gastronomía, peñas y música tradicional, por caso, la entonada en vivo por el célebre Carlitos Cabrera. 

La fiesta de la vendimia es otra forma muy particular de conocer la Quebrada de Humahuaca, a través de sus viñedos, sus vides, sus bodegas y su gente, toda vez que es la capital gastronómica del norte argentino, en constante crecimiento.

El germen de las fiestas de la vendimia en la Argentina, como la propia uva, se diseminó por distintos lugares el mundo. Basta mirar a Chile, donde se replican las tradiciones vinculadas con el vino y sus festividades de acuerdo con las regiones y provincias. La celebración más renombrada y con mayor predicamento histórico es la de Curicó, aunque también se festeja en Colchagua, en el Valle de Santa Cruz y en Copiapó, entre otras zonas.

En Perú, la fiesta de la vendimia se realiza en la ciudad de Ica desde hace 48 años, siempre durante la primera semana de marzo. En Uruguay, en cambio, tiene una historia más reciente y se articula básicamente en torno a “Los Caminos del Vino”, con actividades que se desarrollan en los propios establecimientos.

La celebración del vino en México tiene su epicentro en Querétaro, en junio y desde los años 80, cuando Viñedos La Redonda decidió asumir su organización, incluidas degustaciones y las tradicionales pisadas de uvas. En Canadá, por su parte, en Ontario se desarrollan tres festivales a lo largo del año: el Niagara Wine Festival, el Niagara Icewine y el Niagara New Vintage.

En Europa, las festividades más populares se concentran en Francia y España. Por caso, en París, desde hace ocho décadas, durante la primera semana de octubre se celebra la Fête des Vendanges de Montmartre: es impresionante el viñedo del siglo XVI, el más antiguo del país, con los Petit Poulbots, niños locales que tocan diversos tipos de tambores. En Borgoña, en cambio, desde 1859, todos los noviembres, durante tres días, se realiza Les Trois Glorieuses.

Las fiestas españolas también son a pura degustación: la de Requena, Valencia, se lleva a cabo desde 1947 en una feria de origen medieval. Y la Festa de la Verema a Alella, en Barcelona, se destaca por el concurso de pisadores de uva y la elección de la Pubilla (la hija mayor que hereda el reino o la propiedad), que luego de ser pesada en público, recibe como obsequio el equivalente de su peso en botellas de vino.

El dorado del vino a través del cristal y el verde de las uvas en contacto con los barriles: solo falta imaginarse los aromas se transmiten.

La vendimia italiana es muy particular: la Douja d’Or en Aisti, Piamonte, es una competencia entre los productores vitivinícolas más importantes del país. En Alemania, cada 30 de agosto, el Weinfest der Mittelmosel se celebra en Bernkastel-Kues y marca el inicio de la temporada de vendimia de la región. El tradicional vino verde portugués se festeja de un modo especial durante cuatro días de mayo, en la comarca Cartaxi, de la provincia de Santarpém, con el Vindouro (Fiesta del Vino del Douro): se destaca la recreación de un mercado del siglo XVIII. Por su parte, la Vendimia de Cripe, en el Jardín Municipal de Limasol, tiene lugar desde 1961, durante cada primera semana de septiembre. 

Como ocurre en todas las fiestas vendimiales del mundo, cada celebración refleja la identidad cultural y gastronómica propia de cada región. Desde la Fête du Raisin et du Vin, en Grevenmacher (Luxemburgo), famosa por sus riesling y pinots, hasta la vendimia de Pálava, en Mikulov (República Checa) o la de Neuchâtel (Suiza), el vino vuelve a ser excusa y protagonista de un ritual que atraviesa fronteras y conecta territorios, tradiciones y comunidades.

Maimará será uno de los escenarios donde los visitantes y expertos del vino participarán de la vendimia de la Quebrada.

 

TRES DÍAS A FULL  

El programa de la vendimia 2026 en la Quebrada, durante marzo: 

Día 1: Sábado 21. Noche encantada en el Manantial del Silencio. Ritual junto a Noemí Martínez (maestra de ceremonias), mesa de territorio por Florencia Rodríguez (cocina), Matías Michelini y Daniel Manzur (viticultura). Música y espectáculo en vivo.

Día 2: Domingo 22. Bodega y banquete de El Bayeh. Recorrido en el Tren Solar de la Quebrada con el vino como protagonista a cargo de Fabricio Portelli. Banquete por Dolli Irigoyen con la Paleta del Pintor (Maimará) como escenario. La bodega viva: espectáculo entre las barricas de roble, las vasijas de hormigón y las ánforas de arcilla.

Día 3: Lunes 23. Bacanal El Bayeh. Feria de vinos de productores de la Quebrada de Humahuaca y comida regional, Delirio Electro-Orquestal y peña folklórica con invitados especiales.

 

VINOS Y TAMBIÉN LÁCTEOS 

La feria, en su cuarta edición, por supuesto que está organizada por la Bodega El Bayeh, pero, a su vez, hay ciertos productos que se intentan promocionar, por caso, los quesos y lácteos caprinos de La Huerta Tambo. Ubicada a 2600 metros sobre el nivel del mar, en el corazón de la Quebrada, este año cumple una década de fundada y ofrece “alimentos ricos y saludables, elaborados con pura leche de cabra”. Ya recibieron reconocimientos su sardo de cabra, su dulce de leche y su provoleta. Además, producen su propia alfalfa, el principal alimento del ganado caprino, y advierten: “La leche que utilizamos para elaborar los productos proviene exclusivamente de nuestro tambo, lo que nos asegura su máxima calidad y constante abastecimiento”.

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