Inés Estévez: “Estoy en un momento genial conmigo misma”

0
644

En un momento de plenitud, la actriz regresa al cine con un protagónico en Miranda, de viernes a lunes. A días del estreno, trabaja sobre varios proyectos actorales, sigue con sus clases de actuación y presentándose con su banda de jazz.

Fotos: Alejandra López.

Estilismo: Lula Romeroz

Atípica”. Así define su vida Inés Estévez. Dice que ninguno de sus hábitos ni costumbres son como los de la mayoría de las personas. La artista diagrama en detalle su rutina para cumplir con las responsabilidades laborales y la crianza de dos hijas con neurodiversidad. “Con organización se puede todo”, asegura. De esa manera, puede dejar su casa el tiempo necesario para un rodaje, como lo hizo cuando filmó Miranda, de viernes a lunes, que este mes llega a los cines del país. 

Con el nuevo film de María Victoria Menis, Inés se reafirma una vez más en la pantalla grande con la sentida interpretación de una mujer común que se enfrenta a un momento de quiebre en su vida. Podría parecerse al personaje de Miranda, con una agenda cargada entre trabajo y familia, la maternidad, la valentía frente a causas sociales, la música; también en lo emocional, al buscar el equilibrio interno y redescubrirse para alcanzar la satisfacción en su propia realidad. Sin embargo, aclara que la película fue escrita sin que la directora conociera su intimidad. “Si bien es asombroso que haya puntos en común, no suelo ni deseo parecerme a los personajes que interpreto. La delicia de actuar consiste en encarnar personalidades y espíritus muy diferentes a los propios. Allí están el encanto y el desafío”, le cuenta a Convivimos

Mientras, cuenta que intenta avanzar con el desarrollo de varias obras de teatro, sin develar nada sobre ellas: “Hay una regla en este trabajo: no se cuenta lo que aún no se ha materializado. Será sorpresa”.

Además, continúa explorando su faceta musical al frente de Inés Estévez Quartet, donde canta jazz y sus derivados. Como solista se lanzó en 2017, enseguida grabó un concierto en vivo y lo convirtió en su primer disco, Nude, el único hasta al momento, que fue nominado a los premios Gardel y la posicionó como una voz destacada dentro del género. 

También, aunque por estos días no encuentra el tiempo, es escritora. Publicó la novela La gracia (2011) y el libro de poesía Desesperamor (2021). 

Es que la expresión le resulta inevitable, una pulsión vital dirá, por eso le da la forma que sea. 

  • ¿Te gusta estar en rodaje? ¿Cómo sos en el set?

Me encanta filmar. Es un clima que disfruto muchísimo. Soy de compartir y me gusta la atmósfera del mate y las charlas en el momento del makeup o en los tiempos de espera. El almuerzo es la única instancia en la que en general prefiero pausar todo y quedarme en el motorhome o en algún espacio más silencioso para recuperarme, pasar letra y retomar la jornada más descansada.

  • ¿En qué te desafió el personaje de Miranda, de viernes a lunes

No sentí desafío, salvo la experiencia de transitar una maternidad neurotípica en la ficción. Al menos con una de las hijas. Lo curioso es que María Victoria Menis escribió este guion sin saber los dos aspectos de mi vida personal que me unen al personaje: que tengo hijas con discapacidad y que canto. Se enteró después de esas similitudes. Es asombroso. 

  • ¿Qué significa esta película en tu trayectoria?

Cada experiencia suma. Lo significativo fue haberla filmado apenas salidos de la pandemia, con barbijos y test diarios, y que luego se estrene en un país quebrado, en plena crisis cultural y artística, con el INCAA paralizado como un espacio de resistencia. Además, fue escrita y dirigida por una mujer, y cuenta un fin de semana en la vida de otra mujer que bordea los 50 años. Algo impensable en el cine escrito y dirigido por hombres. Una belleza.

  • ¿Cómo es tu vida?

Totalmente atípica. En todos los sentidos. La maternidad es atípica, mi trabajo es atípico. Nada encaja en los hábitos y las costumbres de la generalidad de las personas.

  • ¿Te gustaría que encajara en la generalidad? 

Encajar no es necesariamente un deseo. En todo caso, me gustaría que cada ser humano tuviera la posibilidad de explorar su propia singularidad y ser feliz sin necesidad de adherir a los gustos, las inclinaciones o los hábitos de la generalidad.

  • ¿Por qué tu carrera también es atípica? 

Es bastante obvio que no estudié Abogacía o Medicina de los 18 a los 24 años. Mi camino de diversificación y mis elecciones y prioridades en el orden laboral son poco corrientes.

  • Comenzaste estudiando danzas clásicas, ¿de algún modo eso te salvó? ¿La actuación y la música qué hicieron?

La danza lamentablemente no me salvó, porque no pude hacer la carrera que deseaba. Me salvó haber podido plasmar mi pulsión creativa en cualquiera de sus formas: actuar, escribir, dirigir, cantar. Sin eso mi espíritu no hubiera sobrevivido.

  • ¿Te interesa diversificarte, esa es la búsqueda?

No busco puntualmente un rumbo. Solo me enfoco en plasmar la expresión en el arte en general. Tomo lo que aparece y se presenta, y hago con eso un camino. La diversificación es fundamental para mi evolución y mi búsqueda de plenitud. Y lamento no tener el tiempo que querría para explorar con mayor profundidad e incluso adentrarme en algunas otras disciplinas. 

  • ¿Estás escribiendo?

Quiero, pero no encuentro el tiempo. Ahora estoy con el proyecto de dos obras de teatro. Quiero desarrollarlas. Lo voy a encarar probablemente este año.

  • ¿Estás en algo más, con qué proyectos?

Es un momento raro para el país. Estoy dando talleres de actuación en Uruguay, y con un proyecto allá en torno a la discapacidad. También hay un par de obras teatrales posibles acá. Tenemos varias fechas con la banda y un proyecto como invitada con el Chango Spasiuk. Tengo deseos de volver a filmar pronto. Ya veremos.

  • ¿Qué tipo de materiales te interesan hoy? 

Mayormente materiales con contenido constructivo, que no sean solo entretenimiento, que exijan un pensamiento elaborado por parte del espectador, y en lo posible que utilicen el humor. 

  • ¿Qué es lo primero que les decís a tus estudiantes y eso que sí o sí querés transmitir?

Lo primero que les digo es que nacemos como seres creativos. Que no tienen que aprender, sino recordar. Que antes de llenarse de conocimiento es necesario despojarse de condicionamientos. Pero que todos pueden, porque ya lo saben.

  • Sos mamá adoptiva, ¿se tiende a romantizar la adopción?

Sí, se romantiza la maternidad y la adopción aún más. Lo cual es un error, porque coloca el acto, al adoptante y al adoptado en calidad de excepción, se desnaturaliza el hecho, y de esa manera no se lo cataloga como una acción natural y lógica, sino como extraordinaria y extraña. Esa mirada aleja y estigmatiza. No veo nada muy extraordinario en el hecho de acoger y cuidar los hijos de otros cuando los otros no pueden.

  • ¿Cómo es la maternidad con neurodiversidad? 

Hay sobre todo una lucha diaria y consciente frente al hecho de no pertenecer al sistema. El parámetro de esa distancia entre la neurotipia y la neurodiversidad es el entorno: la sociedad, los colegios, la plaza, el restaurante, el supermercado, el taxi, el colectivo, el dentista, los accesos, las vacaciones, es decir todo. El entorno social te enfrenta con limitaciones desesperanzadoras a cada paso y en cada instancia. Puertas adentro, lo más complejo es conseguir personal de cuidado con la sensibilidad correcta como para ir aprendiendo a llevar adelante esa responsabilidad. Fuera de eso me enfoco en compararlas consigo mismas, que superen sus propias marcas y no las de los demás. Si comparás los puntos evolutivos de un hijo con discapacidad con los de un niño neurotípico, solo vas a desalentarte.

“Lo importante es hacer el propio camino con la certeza de que lo único que importa es la felicidad”.

  • ¿Te considerás una militante por los derechos de la discapacidad?

No me considero nada a priori. Solo una madre más que tiene alcance público y lo utiliza para concientizar e intentar lograr avances en el marco educativo y social.

  • ¿Sos de romantizar poco la vida en general?

La vida es poesía. Creo que el romanticismo, como definición, está un escalón por debajo del concepto de poesía. El romanticismo pretende una permanente embriaguez preciosista. La poesía no, porque el barro, la tristeza, los obstáculos, la evolución humana y todo lo que conlleva, con sus claroscuros, también es poesía.

  • Si como ocurre en la película Miranda, de viernes a lunes, tu yo del pasado apareciera de alguna manera, ¿qué le dirías?, ¿qué te diría?

Me diría “Sos muy valiente, estoy orgullosa de vos”. Yo le diría que no tema, que en el tiempo futuro está a salvo de todo eso que le da miedo.

  • Este año cumplís 60, un número redondo, ¿sos de hacer balances?

No necesariamente porque llegue un cumpleaños. La edad son numeritos, condicionamientos sociales y mandatos. Lo importante es hacer el propio camino y las propias elecciones con la certeza de que lo único que importa es la felicidad.

  • ¿En qué momento estás?

Estoy en un momento genial conmigo misma, muy de acuerdo conmigo. El combo compuesto por mis hijas y yo es lo que más feliz me hace. Que eso fluya, mejore, evolucione, me da serenidad.

  • ¿Sueños, objetivos hacia adelante?

Construir un hogar confiable para neurodivergencia, para proteger a mis hijas y a los futuros adultos con discapacidad cuando yo ya no esté. Mientras tanto, actuar, escribir, dirigir, hacer música, enseñar y disfrutar de la existencia. 

“MIRANDA, DE VIERNES A LUNES”

Tras apoyar la denuncia de abusos de sus alumnas, peligra la estabilidad laboral de Miranda. Sin embargo, lejos de silenciarse, comienza un camino de descubrimiento de su propia voz. Así, durante el fin de semana, concretará un viaje emocional y reflexivo sobre su pasado, presente y futuro. 

La película transcurre en el año 2016, cuando toma fuerza el “Ni Una Menos”, que fue la fuente de inspiración de la guionista y directora, María Victoria Menis. Tuvo su premiere mundial en el Festival La Mujer y el Cine y se estrena el 13 de junio en cines de todo el país.