SANTIAGO TORRIGLIA

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Una tormenta en su vida personal arrojó a Santi Torriglia al mundo del arte visual. Dejó su carrera de contador público para descubrir en el lienzo y el pincel su lugar de expresión. Por eso, a su primera muestra oficial en Córdoba la llamó “El camino del deseo”. “Decidí dejar expresadas de una manera casi cronológica las etapas que me llevaron hasta hoy, como persona y como artista. En general, a mi obra la marca el deseo como el motor que me fue empujando”, cuenta, y se alegra cuando el público le devuelve la comprensión de cada momento. “Han sacado la historia de mi vida con solo ver la obra”, dice entusiasmado el cordobés. 

Antes de esta muestra en el Museo Metropolitano de Arte Urbano, expuso en París y Madrid, a tan solo unos años de haber comenzado su carrera artística. “Me sorprende que en tan poco tiempo me suceda esto. Creo que lo que llama la atención de mi arte es la simpleza de una sola línea que transmite mucho, la simbología del color y la síntesis para expresar el concepto”, sostiene. Aclara que no pinta con un fin decorativo: “Llevo al lienzo lo que me pasa”. 

Su atelier es un exinvernadero en el medio del campo, en Ascochinga, una localidad de la Sierras Chicas. “La naturaleza me brinda a mí y yo a ella. Dejo fluir todo y es una gran inspiración. No es que pinto paisajes, pero puedo dejar la mente volar”, revela. 

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Michel Basquiat.

EL CAMINO DEL DESEO

La muestra fue inaugurada en el marco de la celebración del primer año del museo. También, una instalación colectiva: Experiencias fragmentadas.

Hasta el 30 de junio, de martes a domingos y feriados, en MMAU, Plaza España, Córdoba.