El 50 % de los diagnósticos de VIH se realizan en etapas avanzadas, cuando el sistema inmunitario ya está gravemente comprometido y el microbioma intestinal —el conjunto de bacterias que habitan en el intestino— se encuentra profundamente alterado. Un estudio reciente publicado en la revista Nature Communications revela que el uso de dolutegravir puede revertir en gran medida este desequilibrio bacteriano.
El trabajo, liderado por investigadores del instituto IrsiCaixa (en colaboración con el Hospital Germans Trias i Pujol), demuestra que este fármaco tiene una mejor penetración en el tejido intestinal en comparación con otros antirretrovirales, como los inhibidores de la proteasa (por ejemplo, la combinación de darunavir y ritonavir), que en algunos casos se asocian a daños adicionales en la barrera intestinal.
En el ensayo clínico abierto y aleatorizado (ADVANZ-4 MISTRAL), participaron 88 personas diagnosticadas en fases avanzadas de la infección por VIH. Todos recibieron una base de tratamiento con lamivudina/abacavir, y fueron asignados aleatoriamente a añadir dolutegravir o la combinación darunavir/ritonavir. Se les siguió durante dos años.
Ambos regímenes lograron suprimir el virus de forma efectiva y recuperar el número de células CD4+. Sin embargo, solo el grupo tratado con dolutegravir mostró un aumento significativo en la riqueza y diversidad del microbioma intestinal, con enriquecimiento de taxones bacterianos beneficiosos y vías metabólicas asociadas a una mejor salud. Dos años después, la barrera intestinal de estos pacientes se asemejaba mucho más a la de personas sin VIH.
“Estas personas mostraron una mejor recuperación inmunitaria, menor sobreactivación del sistema inmunitario y menos inflamación”, explica Roger Paredes, investigador principal de IrsiCaixa y jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Germans Trias i Pujol. “El ecosistema intestinal colapsa en fases tardías debido a la destrucción del tejido linfoide intestinal por el virus, lo que genera disbiosis persistente, inflamación sistémica crónica y mayor riesgo de envejecimiento prematuro, enfermedades cardiovasculares y alteraciones neurocognitivas”, añade Francesc Català-Moll, primer autor del estudio e investigador de IrsiCaixa.
La infección avanzada por VIH provoca un paso de bacterias del intestino al torrente sanguíneo (translocación bacteriana), lo que alimenta una inflamación crónica. No todos los tratamientos antirretrovirales impactan igual en la salud intestinal: la elección del régimen influye directamente en la reducción de esta inflamación y en la calidad de vida a largo plazo de las personas seropositivas.
“Esta investigación refuerza la importancia de considerar el microbioma intestinal como un elemento clave en el abordaje global del VIH y de avanzar hacia una recuperación más completa tras una infección avanzada”, concluye Paredes.





