“Hamnet”, el film basado en la aclamada novela homónima de Maggie O’Farrel y dirigida por la multipremiada directora Chloé Zhao, muestra detalles desconocidos sobre la vida privada de William Shakespeare. El film también revela aspectos inéditos de la maternidad en el siglo XVI y ofrece otra perspectiva sobre dinámicas familiares tradicionales.
Protagonizan Jessie Buckley en el papel de Agnes (nombre real de Anne Hathaway, esposa de William Shakespeare) y Paul Mescal como el joven William Shakespeare. Completan el reparto, actores de la talla de Emily Watson, Joe Alwyn y varios intérpretes jóvenes en los roles de los hijos de la pareja.
La historia se centra en una tragedia familiar real: la muerte por peste del hijo de once años de William y Agnes, Hamnet, ocurrida en 1596 en Stratford-upon-Avon. Partiendo de este hecho histórico poco conocido, la película imagina cómo ese duelo inmenso pudo haber sido el germen creativo de la obra maestra shakesperiana Hamlet (cuyo título, en la época, se escribía y pronunciaba prácticamente igual que el nombre del niño: Hamnet/Hamlet).
Lejos de ser una biografía convencional del genio de Stratford, Hamnet es un drama íntimo y desgarrador sobre el amor, la maternidad, el matrimonio bajo presión y, sobre todo, las diferentes formas en que hombres y mujeres procesan la pérdida. Mientras Agnes, una curandera intuitiva y conectada con la naturaleza, se sumerge en un dolor físico y casi animal, William canaliza su sufrimiento hacia Londres y el mundo del teatro, donde encuentra una vía de escape y, paradójicamente, de transformación del trauma en arte universal.

La crítica especializada ha sido unánime en calificar la cinta como una de las experiencias más intensas y conmovedoras de los últimos tiempos. En Rotten Tomatoes mantiene un sólido 86% de aprobación con más de 230 reseñas, y el consenso general la describe como «devastadora, quizás la película más emocionalmente demoledora en años». Destacan especialmente las interpretaciones de Buckley y Mescal: ella ofrece un retrato de duelo materno descarnado y sobrecogedor; él construye un Shakespeare joven, ambicioso y profundamente herido que resulta muy humano y alejado del mito intocable.
El film tuvo su premiere mundial en el Festival de Telluride en agosto de 2025, donde ya generó fuertes reacciones. Posteriormente ganó el Premio del Público en Toronto y pasó por Seminci (Valladolid) fuera de concurso, donde muchos críticos la señalaron como una firme candidata a varias categorías en los Premios Óscar 2026, especialmente Mejor Actriz (Buckley), Mejor Actor (Mescal), Mejor Guion Adaptado y, posiblemente, Mejor Película y Dirección.

Producida por Focus Features/Universal Pictures (con nombres como Sam Mendes y Steven Spielberg entre los productores ejecutivos), Hamnet no busca espectacularidad ni grandes escenarios isabelinos. Apuesta por la contención, la luz natural, los silencios y una puesta en escena delicada que permite que el dolor hable por sí mismo. El resultado es una obra que, según varios especialistas, «supera con creces el tono ligero y romántico de Shakespeare in Love (1998)» para ofrecer una visión mucho más madura, femenina y trágica del nacimiento del genio.
PALABRAS DE LA DIRECTORA
“HAMNET trata del amor y de la muerte, y de cómo estas dos experiencias humanas fundamentales pueden alquimizarnos y transformarnos unos a otros, a través del arte y la narración. Es una historia sobre la metamorfosis.
No suelo tener palabras para describir por qué elijo un proyecto. A menudo me guío por el instinto, por una fuerza que me aprieta el corazón. Las historias aparecen en mi vida como si me hubieran elegido y no tuviera más remedio que rendirme ante ellas. HAMNET llegó a mi vida como un susurro que se convirtió en un huracán. Al final del viaje, me sentí más ligera. Había experimentado verdaderamente lo que se siente al vivir con el corazón abierto en el ojo de la tormenta -la belleza, el dolor, la emoción al borde de la aniquilación, y el silencio.
Desde el agujero negro en el suelo primaveral del viejo bosque hasta la oscura puerta del escenario del Globe Theatre empapado por la lluvia, descendí con un grupo de almas valientes y juntos nos abrazamos unos con otros, y dejamos que las corrientes subterráneas de nuestro inconsciente nos llevaran. En medio del caos, pedimos a Agnes y William que nos guiaran. Pedimos a todas las mujeres del pasado y del presente que sufrieron un gran dolor y una gran pérdida, y a los hombres que reprimieron sus sentimientos y huyeron de sí mismos, que nos guiaran. Le pedimos al bosque, al río, a la tierra, que nos guiaran, y le pedimos a nuestros propios corazones salvajes, que anhelan desesperadamente la libertad y la paz, que nos guiaran. Al final, mientras bailábamos dentro y fuera del escenario del Globe Theatre, los velos entre la realidad y la ficción, el pasado y el presente, lo visible y lo invisible, el amor y la muerte, se disolvieron. No había separación. Éramos uno en esos preciosos momentos. Sentí en mi cuerpo, en mis huesos, que el amor no muere, se transforma.

Le he tenido miedo a la muerte toda mi vida y como consecuencia, también le he tenido miedo al amor. No sabía cómo mantener mi corazón abierto ante la impermanencia de la vida. He hecho cuatro películas sobre personajes que experimentan una gran pérdida y se encuentran a sí mismos a través de la aceptación. HAMNET es la acumulación de ese viaje. Con el contenedor sagrado de Hamlet de Shakespeare, me adentré más profundamente en el inframundo para recuperar lo que se había perdido, lo que me hacía tener tanto miedo de experimentar tanto el amor como la muerte. Maggie había abierto un portal con su libro, un puente para que nos conectáramos con Will de una manera que no habíamos logrado antes.
“Todo en la vida debe morir, pasando de la naturaleza a la eternidad”.
“Ser o no ser, esa es la cuestión”.
“El resto es silencio”.
Will había escrito una historia acerca del amor y la muerte, y me sentí honrada y afortunada de poder transmitir sus mensajes al público de la actualidad. Sabíamos, sentíamos, que él estaba con nosotros.
En nuestra historia, Agnes y William se enamoran y tienen una hermosa familia hasta que ambos se encontraron en un punto de inflexión tras la muerte de su hijo. No podían volver al pasado ni seguir adelante. Están paralizados en un lugar liminal, atraídos hacia direcciones opuestas, pero incapaces de moverse ni un centímetro.
Es en medio de esa tensión donde surge la ALQUIMIA. En física, cuando las fuerzas tiran o empujan en direcciones opuestas, crean tensión. Cuando esa tensión es demasiado fuerte, da lugar a un movimiento y a un nuevo estado de equilibrio: en el momento exacto en que Will se encuentra entre la tierra y el mar, entre la vida y la muerte, nace una de las mayores obras literarias.
Nuestro mundo se encuentra en un punto de inflexión. Todos sentimos una tensión y una presión inmensas. Podemos percibir que se acerca un nuevo estado de equilibrio. Muchos de nosotros estamos paralizados en un lugar liminal, con miedo a movernos. Veo los miedos que me atormentan en los ojos de los demás. El miedo a lo que vendrá. El miedo a no tener control sobre nuestras propias vidas. El miedo a ya no estar a salvo en este mundo. El miedo a no conocer nunca el amor incondicional. Y, en última instancia, el miedo a la muerte, una muerte sin sentido.
La razón más profunda para hacer esta película es desilusionar ese miedo mostrando el poder de metamorfosis que tenemos dentro de nosotros como seres humanos y nuestra capacidad para alquimizar nuestras experiencias, sin importar cuán dolorosas sean.
Todos llegamos a este mundo sintiendo la tensión del vacío. Debemos tomar la decisión de mantener nuestros corazones abiertos y caminar entre las llamas.
El amor no muere, se transforma. Es la mayor metamorfosis de este universo, y espero que nuestra película sirva como un humilde recordatorio de ello”, afirmó Chloé Zhao.
