Un nuevo análisis global del Global Burden of Disease Study, liderado por el IHME y publicado en la revista The Lancet Oncology, advierte que el cáncer de mama seguirá siendo la principal causa de morbilidad y mortalidad prematura por cáncer en mujeres en las próximas décadas. Los investigadores estiman que los nuevos casos diagnosticados en mujeres pasarán de 2,3 millones en 2023 a 3,56 millones en 2050 (con un intervalo de incertidumbre del 95 % entre 2,29 y 4,83 millones), lo que representa un aumento de aproximadamente un tercio.
Las muertes por esta enfermedad también se dispararían: de 764.000 en 2023 a cerca de 1,37 millones en 2050, un incremento del 44 %. En 2023, el cáncer de mama ya generó 24 millones de años de vida saludable perdidos (DALYs, por sus siglas en inglés), entre discapacidad, enfermedad y fallecimiento temprano.
La autora principal, Kayleigh Bhangdia, investigadora del IHME, subraya: “El cáncer de mama continúa teniendo un profundo impacto en la vida de las mujeres y en sus comunidades. Mientras que en los países de ingresos altos las mujeres suelen beneficiarse de programas de cribado, diagnósticos tempranos y tratamientos integrales, la creciente carga se está desplazando hacia países de ingresos bajos y medio-bajos, donde las pacientes afrontan diagnósticos en fases avanzadas, acceso limitado a atención de calidad y tasas de mortalidad más elevadas que amenazan con eclipsar los avances en salud femenina”.
Las desigualdades son marcadas. En 2023, el 73 % de los nuevos casos (1,67 millones) se concentraron en países de ingresos altos y medio-altos, pero el 39 % de las muertes (unas 300.000) ocurrieron en naciones de ingresos bajos y medio-bajos. Al ajustar por edad, las tasas de incidencia son más altas en países ricos, pero las de mortalidad han descendido un 30% desde 1990 en estos lugares (hasta 16 por 100.000 mujeres), mientras que casi se duplicaron en los de bajos ingresos (hasta 24 por 100.000).
Desde 1990, los años de vida saludable perdidos se han más que duplicado globalmente (de 11,7 a 24 millones). Las mujeres de países de ingresos bajos y medio-bajos representan el 27% de los casos nuevos, pero soportan más del 45 % de la carga total en términos de mala salud y muerte prematura.
Factores de riesgo modificables juegan un rol clave: en 2023, el 28 % de la carga mundial (6,8 millones de DALYs) se atribuyó a seis elementos evitables, encabezados por el alto consumo de carne roja (casi 11%), seguido del tabaco (8%), glucosa alta en sangre (6%), exceso de peso (4%), alcohol y baja actividad física (2% cada uno). Marie Ng, coautora senior del IHME, destaca: “Dado que más de una cuarta parte de la carga mundial está vinculada a cambios modificables en el estilo de vida, existen enormes oportunidades para alterar la trayectoria del riesgo en la próxima generación mediante políticas públicas y elecciones más saludables”.
A pesar de los avances en prevención, los autores insisten en que se necesitan esfuerzos colaborativos para garantizar diagnóstico precoz y tratamientos asequibles en países con menos recursos, incluyendo la reducción de costes de terapias y su inclusión en sistemas de cobertura universal. Coautores como Olayinka Ilesanmi (Africa CDC) y Lisa Force (IHME) enfatizan la escasez de equipos de radioterapia, quimioterapia y patología en muchas regiones.





