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JORGE FANDERMOLE: “SIEMPRE EL ARTE FUE UN REFLEJO DE LA ÉPOCA”

Con temas que se han inmortalizado en el cancionero popular argentino, el cantautor presenta un nuevo disco, Tiempo y lugar. Charla con uno de los trovadores más sensibles y lúcidos de Argentina.
Con temas que se han inmortalizado en el cancionero popular argentino, el cantautor presenta un nuevo disco, Tiempo y lugar. Charla con uno de los trovadores más sensibles y lúcidos de Argentina.

Si uno escribe en el buscador Jorge Fandermole seguido de “Oración del Remanso”, el mar de Internet traerá a la costa cientos de resultados. Además de las grabaciones propias del cantautor santafesino, compositor de esa sublime pieza del cancionero nacional, aparecen un montón de versiones de otros artistas, más o menos conocidos, de todas las edades y todos los estilos. Esa no es la única obra que ha sido elegida y elogiada tanto por sus pares como por el público, Sueñero y Canción del pinar se inscriben en ese rumbo.

A fines del año pasado lanzó un nuevo disco luego de once años, agregando sentidas composiciones, que quedarán resonando por su poesía sensible y melodías que abrazan. Lo llamó Tiempo y lugar, como uno de los temas que lo integra. “Prefiero a la diuca que canta y a la noche se adelanta para que empiece a amanecer”, dice en ella. Se inspiró en la poesía del pampeano Edgar Morisoli, «La lección de la diuca», confiesa que lo cautivó la imagen de algo pequeño, como ese pájaro, provocando un gran cambio en el universo. Una metáfora que también aplica a él y sus canciones.

  • Después de diez años sin nuevo álbum, ¿te estaban esperando?

La expectativa es que haya un público que esté esperando el material o que por lo menos lo reciba bien, o con interés de escucharlo. 

  • ¿Por qué te lleva este tiempo entre discos?

Ese lapso largo se da porque uno no siente necesidad de que todo el material sea inmediatamente registrado. Sigo con la idea del disco como repertorio y no puedo adaptarme a la idea fragmentaria de los temas editándose de a uno. Uno deja pasar el tiempo porque selecciona el material y ve qué quiere incluir, sin compromiso temporal con ningún sello. Son los tiempos que uno puede sobrellevar con el trabajo creativo, las presentaciones en vivo y la docencia, actividad que sigo sintiendo importante porque te pone en contacto con jóvenes que interpelan tu trabajo y tu manera de ver la música.

  • Además de los singles, ¿qué más te cuesta de la actualidad de la escena?

La cuestión de estar permanentemente atento a lo que pasa en las redes y a esa exposición permanente como una forma de prolongar el período de trabajo, como si no terminara nunca. A esa dinámica urgente de la exposición en redes, no me adapto, y no quiero adaptarme, no me interesa. Además, hay cierta imposibilidad de pensamiento crítico en la velocidad que las redes imponen, lo digo en general, no solo con el músico. Esa es una de las cosas a las que tampoco me adapto. Quizá sea una falta de adaptación, pero voluntaria, estar un poco menos expuesto o disponer el tiempo de otra manera.

  • ¿Por qué le pusiste Tiempo y lugar al nuevo disco?

La canción que le da nombre es una de las más significativas porque tiempo y lugar son dos categorías en las que los humanos estamos permanentemente referenciándonos en nuestros proyectos, ideas, acciones. Tanto la proyección, el qué queremos hacer en adelante, como el presente instantáneo, tienen ese tiempo y lugar que definen las cosas. Y, por otro lado, el tiempo y el lugar forman parte de nuestras consideraciones del pasado, son las que nos sitúan y nos hacen ver la historia según nuestra propia lente. El tiempo actual es uno de los más críticos de la historia de la humanidad.

  • ¿Qué sea un tiempo crítico da más material para componer?

No, tiempos como estos son contextos terminales para todos. No porque la realidad sea crítica o tormentosa resulta interesante para lo creativo. Es un momento crítico y es una fase terminal cuando lo pensamos en términos geosociopolíticos, los puntos de guerra, la amenaza de escalar hacia una tercera guerra, la situación de belicismo extremo como la que está involucrada toda Europa y la OTAN, por ejemplo. Es cierto que deberemos tener los lenguajes disponibles para dar cuenta de lo que está pasando y ver de qué manera el arte responde como una herramienta crítica. Siempre el arte fue un reflejo de la época, desde el cancionero hasta las artes plásticas y el cine, a veces más permisivo y otras más crítico. Habrá que encontrarle la vuelta, pero de ninguna manera es buena época para nadie.

(Foto: Virginia Benedetto).
  • ¿Por qué se cantan tus canciones? 

Primero, tengo una enorme gratitud hacia todos los intérpretes, porque cuando ellos toman una canción y la incluyen en su repertorio, la reviven en términos temporales. No creo que haya un solo motivo por el cual un intérprete toma la obra, cada uno la ve desde su lugar y le resuena algo. 

  • Después de un éxito como Oración del remanso, ¿buscás superar esa composición?

No, la verdad que no. Además, que esa composición haya tenido una especie de camino singular y se vuelva muy conocida es un hecho absolutamente involuntario y absolutamente azaroso, porque no es que fue una canción a la que se le haya dedicado más tiempo y esfuerzo que al resto. En todo caso, es una canción que dialogó mejor con un gran público andá a saber por qué, probablemente por la temática, no lo sé. Uno sigue componiendo sin pensar en ningún tipo de referencia, porque si no, no hacemos nada. Si nos vamos a manejar estrictamente por la respuesta que pueda tener una canción, como que nos quedamos detenidos. En todo caso uno sigue escribiendo mientras tiene sobre qué componer. 

  • ¿Por qué no estás en la grilla de los festivales?

Alguna vez participé en festivales principalmente de folklore. Creo que los festivales tienen su propia política, un target determinado, están dirigidos a un público y tienen un interés determinado en determinado repertorio. Participaré de los festivales en la medida que me convoquen, pero eso pasó un par de veces, supongo que no les resultará interesante la propuesta, cosa que no está ni bien ni mal. Creo que los festivales tienen una impronta masiva, una dirección artística diseñada por los sellos discográficos y las difusoras. De modo que uno está más en la periferia, de acuerdo a algunas pautas, que las de mercado.

  • ¿Sos un músico folklórico?

Cuando tuve vínculo con sellos, les costó incluirme en un género, yo no hago diferencias. Tengo fuerte influencia del folklore, pero también de diferentes géneros urbanos, como el tango y el rock nacional, y los mezclo, no me interesa hacer un disco específicamente de folklore o específicamente de baladas o canciones urbanas porque tuve una influencia de lo más diversa y a la hora de componer me parece legítimo que pueda mezclar las cosas.

  • Llevás más de 40 años de trayectoria, ¿qué ves cuando mirás el camino recorrido?

Tengo una sensación de cosa hecha, de cosa cumplida, siento que no me arrepiento de nada que haya hecho ni que haya dejado de hacer. Hice lo que tenía que hacer, en el momento que podía hacerlo y fui evolucionando en la medida de las posibilidades, trabajando mucho, siempre vinculándome con artistas diferentes. Una de las cosas de las que más me enorgullezco es haber cantado con personas de distintas generaciones y haber podido compartir experiencias con gente de diversos géneros, desde el rock pesado hasta el folklore más tradicional. Tengo una buena sensación, es como si el balance me diera bien en varios aspectos.

“Uno sigue escribiendo mientras tiene sobre qué componer”.

  • ¿Sueños por delante?

Seguir, hay cosas que uno piensa que va a grabar, canciones por terminar.  Me planteo el día de hoy y tener un poco disponible para lo que viene, siempre con la idea de que hay mucho para hacer y para compartir hasta tanto a uno le quede energía. No tengo por delante grandes proyectos, y con lo que venga estaré conforme.

 

FANDER   

Nació en Pueblo Andino, Santa Fe, en 1956. Durante los 80 formó parte del movimiento conocido como Trova Rosarina y en 1983 grabó su primer disco. Tiene siete álbumes solistas editados: Pájaros de fin de invierno, Mitologías, Los trabajos y los días, Navega, Pequeños mundos, Fander y Tiempo y lugar. Del último, los doce tracks son composiciones propias; solo comparte el crédito de la letra con Luis Landriscina en “Pilar y Juan”. Actualmente es docente en la Escuela Municipal de Música JB Massa de la ciudad de Rosario. Cariñosamente, sus colegas lo llaman “Fander”.

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