La búsqueda de la expresión libre, sin ataduras ni corsets, llevó a María Belén Poncio a convertirse en directora de cine.
Nació en Córdoba, se formó como licenciada en Comunicación Social y su incursión en el cine y la ficción se produjo después de haber dado sus primeros pasos en el periodismo y en la edición de videos. El acercamiento definitivo al séptimo arte fue un posgrado en documentales creativos que realizó en la Universidad Nacional de Córdoba.
Desde entonces, Belén ha producido cortos y largometrajes de ficción que hablan de temas incómodos. “Me empezó a interesar el documental porque me parecía que en el periodismo no había tanta libertad de contar, me sentía un poco atrapada en el formato del medio para el que trabajaba”, dice Poncio. Le interesaba la libertad de contar sin límites.
“En la ficción tenés la libertad de decir ‘Esto es ficción’, podés jugar más con las negativas, las contradicciones de la vida, donde nada es perfecto, ni blanco ni negro”, apunta.
Su primera experiencia como directora –junto a Ezequiel Lenardón como productor y Rosario Perazolo como coguionista– fue Metro veinte, un corto en realidad virtual (que más tarde sumó capítulos para una serie en formato tradicional) que aborda el tema de la sexualidad de una adolescente con discapacidad motriz.
La historia, que se filmó en la ciudad de Córdoba, recrea los pasos de una chica en silla de ruedas que va a una cita a ciegas.
En 2018 el proyecto fue seleccionado para financiamiento, tutorías y estreno por la selección oficial del Festival Internacional de Cine de Venecia.
A partir de allí todo fue vertiginoso, y el corto recorrió más de 15 festivales, como Biennale di Venezia, Sundance, South by Southwest, el Festival de Cine de Londres y Annecy, entre otros.
Dos años después, lograron una coproducción con Arte France –el canal de la televisión pública francesa– y Red Corner, con el apoyo del INCAA y del Polo Audiovisual de Córdoba.
“Para nosotros, que estábamos recién iniciando, tuvo un recorrido casi increíble”, asegura.
Metro veinte se corre de lugares comunes, miradas lastimeras o inspiracionales; pone el foco en la identidad de la adolescente y en la lucha por la educación sexual en las escuelas.
“Lo que buscábamos era visibilizar cierta realidad que muchas veces está escondida porque hay tabú”, cuenta la directora. También, que la gente se pusiera en la piel de la protagonista, se hiciera preguntas y se incluyera la diversidad. “Me interesa, en general, cuestionar los conceptos de belleza hegemónicos en cuanto a los cuerpos y cómo se muestran en la pantalla”, plantea.
Después de ese proyecto, Poncio fue seleccionada para el Programa MFA in Film (Maestría en Cine) de Tisch School of the Arts en New York University, donde aún estudia gracias a una beca y donde trabaja para mantenerse.
Como parte de sus estudios, produjo el cortometraje Cuando todo arde, basado en la tarea de los brigadistas que combaten los incendios forestales en la provincia de Córdoba.
“Los incendios del 2020 me dieron mucha impotencia, enojo, pensaba qué podía hacer”, relata. El corto fue una manera de visibilizar la problemática. “Me impresionó cuando vi que eran vecinos de la zona que se organizaban de manera colectiva y abordaban un problema que debería resolver el Estado”, subraya.
El resultado fue una ficción de 12 minutos que en abril de 2024 se presentó en el Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (Bafici) y fue premiado como el Mejor Corto Argentino.
También fue galardonado en el Festival de Cine de Tribeca, en Nueva York, y en Guadalajara, México. Se presentó en seis festivales provinciales, en Perú y en España.
Hoy, Belén está trabajando en tres proyectos, dos que filmaría en Córdoba y otro en Estados Unidos. “En este momento está dificilísimo hacer cine en la Argentina. Siento que hasta 2023 era muy posible, había una industria muy potente. El nuestro es un cine que se reconoce a nivel mundial. Eso fue fruto de las políticas del INCAA, de apoyo a los proyectos que quizá no son los más comerciales. Hace falta un Estado que apoye ese tipo de iniciativas, que plantean cosas incómodas o un poco más profundas. Me interesa ese tipo de proyectos que generan preguntas”, concluye.