Insistir, de eso se trata. Insistir, sobreponernos a los obstáculos y encontrar lo que nos hace bien. No tenerles miedo a las adversidades y buscar la manera. Siempre va a haber alguien que acompañe nuestro sueño, nos impulse y se contagie, lo multiplique.
Eleonora Wexler insistió. Tenía solo ocho años cuando llegó tarde a su primer casting, pero lejos de desanimarse por el contratiempo, pidió que le tomaran la audición. Estaba acompañada por su papá, que también insistió. Ese día, Eleonora quedó seleccionada en el primer musical de su vida.
“El arte siempre me rescató. Había algo que me salvaba. Por eso agradezco a la profesión y a mis padres, que me permitieron desarrollarme aquí desde niña. Podrían haberme dicho que no, pero me dieron libertad y acompañamiento”, nos dijo durante la entrevista que le hicimos para la nota de tapa de esta edición. No se la pierdan.
Y para insistir tenemos que estar convencidos de algo. Algo tan potente que irradie luminosidad sobre las sombras de la sinrazón y las incertezas.
En la comunidad colla donde nació Camila Chauque, en Iruya, Salta, las mujeres bailaban, pero no podían tocar instrumentos de viento. Ella también bailaba, pero en su adolescencia eligió la música, y cuando aprendió a ejecutar la quena –reservada solo para los hombres–, se propuso que fuera su forma de expresión. Acompañada por las ancianas de su comunidad, se transformó en la primera mujer que cambió esa costumbre. Hoy Camila brilla en los escenarios folklóricos más importantes del país. “Mi idea fue querer hacer música, yo quería expresarme. Sabía que estaba frente a un desafío. Y lo logramos, junto al apoyo de varias abuelas que tocaban la caja o cantaban coplas”, nos contó. Ella también insistió.
Del convencimiento y de la insistencia pueden nacer cosas muy buenas. Las historias que laten en Convivimos nos hablan de eso.
Que marzo nos encuentre con muchos proyectos por alcanzar y motivos para la alegría.
¡Buena vida!





