Un equipo internacional de científicos ha detectado material genético humano en un dibujo a sanguina que representa la cabeza de un niño, una obra frecuentemente atribuida a Leonardo da Vinci (1452-1519), aunque su autoría sigue siendo controvertida entre especialistas en arte. Los investigadores sugieren que parte de ese ADN podría provenir del propio genio renacentista, basado en coincidencias con la línea genética familiar toscana.
El estudio, publicado como preimpreso en bioRxiv y aún sin revisión por pares, fue liderado por Harinder Singh, del Instituto J. Craig Venter en Estados Unidos, como parte del proyecto Leonardo da Vinci DNA Project. Los científicos aplicaron técnicas de muestreo mínimamente invasivas para extraer diminutas muestras biológicas del anverso y reverso de la hoja de papel. Posteriormente, secuenciaron el ADN recuperado con métodos de alta precisión.
Los análisis revelaron una mezcla compleja de material genético: bacterias, hongos, plantas, animales y, lo más relevante, fragmentos de ADN humano. El foco se centró en secuencias del cromosoma Y —que se transmite exclusivamente por línea paterna—. Estas secuencias se clasificaron dentro de un haplogrupo característico del Mediterráneo y particularmente presente en la Toscana, región natal de Leonardo.
Para contextualizar los hallazgos, el equipo comparó las secuencias con material genético extraído de cartas históricas del siglo XV pertenecientes a un pariente de Da Vinci. En ellas se identificaron características similares en el cromosoma Y, lo que representa “una primera pista importante, aunque no una prueba concluyente”, según enfatizan los autores.
Los investigadores reconocen múltiples limitaciones. El ADN está altamente fragmentado y degradado, y podría provenir de cualquier persona que haya manipulado el dibujo a lo largo de cinco siglos: coleccionistas, restauradores, curadores o simples observadores. La contaminación es un riesgo constante en objetos antiguos expuestos al tacto y al ambiente.
Expertos independientes citados por la revista Science expresaron cautela ante los resultados. Aunque la metodología genética es sólida y novedosa, no es posible atribuir de manera inequívoca el material genético al propio Leonardo sin un referente certificado de su ADN. La tumba del artista en Amboise (Francia) fue alterada en varias ocasiones durante el siglo XIX y no existen descendientes directos que faciliten la comparación.
El proyecto continúa en varias direcciones. Los investigadores analizan actualmente ADN de descendientes masculinos vivos de la línea paterna de la familia Da Vinci. Además, se han recuperado restos óseos de una iglesia en Vinci (Toscana) que podrían pertenecer a parientes cercanos del artista; las dataciones preliminares coinciden con la época familiar.
A pesar de las limitaciones, el equipo destaca el potencial del enfoque. El estudio de rastros biológicos superficiales en obras de arte podría complementar en el futuro los métodos tradicionales de atribución histórico-artística, ayudar en la autenticación de piezas controvertidas y contribuir a la conservación preventiva de patrimonio cultural.
