Un nuevo estudio liderado por el Centro Nacional para la Investigación Científica (CNRS) de Francia revela que el contacto extendido entre las yeguas y sus potros durante la infancia temprana tiene beneficios significativos en la estructura y el funcionamiento del cerebro de las crías. La investigación, publicada en la revista Nature Communications, demuestra que separar al potro de su madre a los cuatro o seis meses de edad genera consecuencias negativas en su desarrollo, y por primera vez identifica los mecanismos biológicos subyacentes a estos efectos.
En mamíferos altamente sociales, como las orcas o los elefantes, los adultos que cuidan de las crías contribuyen de manera decisiva a la adquisición de habilidades sociales esenciales para la supervivencia y la reproducción. Aunque en los caballos ya se conocía que el destete temprano provoca impactos adversos en el comportamiento y el bienestar, hasta ahora no se comprendía bien la base biológica de estos procesos.
“Las interacciones sociales determinan tanto el desarrollo fisiológico como el conductual de las crías, y se sabe que una atención deficiente o la pérdida temprana del cuidador favorecen resultados adversos durante la infancia, tanto en animales como en humanos”, explican los autores en el artículo científico.
El equipo, dirigido por el investigador David Barrière, realizó un seguimiento exhaustivo a 24 potros desde los seis hasta los 13 meses de edad. A la mitad del grupo se les separó de sus madres a los seis meses (práctica habitual en muchos sistemas de cría), mientras que la otra mitad permaneció con ellas durante todo el periodo del experimento. Los científicos combinaron escáneres cerebrales —incluyendo imágenes por resonancia magnética funcional (fMRI)— con pruebas fisiológicas, sociales y cognitivas.
Los resultados mostraron diferencias claras en la maduración cerebral. La presencia materna prolongada favorece el desarrollo de regiones clave implicadas en el comportamiento social, como la corteza cingulada anterior y la corteza retrosplenial, así como en la regulación fisiológica, incluyendo el hipotálamo y la amígdala.
Además, los potros que permanecieron más tiempo con sus madres exhibieron comportamientos más positivos: fueron más sociables, participaron en mayor medida en interacciones sociales constructivas, exploraron más su entorno y ganaron más peso, a pesar de dedicar menos tiempo a alimentarse en comparación con los separados tempranamente. A nivel fisiológico, presentaron concentraciones más altas de lípidos circulantes (triglicéridos y colesterol) y niveles más bajos de cortisol, la hormona principal asociada al estrés.
Estos hallazgos aportan evidencia científica sólida para recomendar retrasar el destete materno en potros bajo manejo humano, con el fin de promover un desarrollo más óptimo. Al mismo tiempo, posicionan al caballo doméstico como un modelo valioso para estudiar las relaciones cuidador-crías en mamíferos grandes, un área con implicaciones tanto en veterinaria como en neurociencia comparada.
