LA AMISTAD ENTRE HUMANOS Y PERROS HABRÍA COMENZADO ANTES DE LO QUE SE CREÍA

Nuevos estudios retrasan la evidencia directa más antigua de la existencia de perros en más de 5.000 años.
Nuevos estudios retrasan la evidencia directa más antigua de la existencia de perros en más de 5.000 años.

¿Cómo y cuándo entrelazaron sus caminos humanos y perros? ¿Desde cuándo el perro se convirtió en ese animal al que llamamos nuestro “mejor amigo”? ¿Hace 10.000 años? ¿15.000? ¿O incluso más? Para la ciencia, sigue siendo uno de los misterios más fascinantes de nuestra historia compartida, y sobre el que se sigue investigando una y otra vez.

Gracias a la paleogenética, dos nuevos estudios publicados en la revista Nature por investigadores de una veintena de países han descrito los genomas caninos más antiguos conocidos hasta la fecha y sitúan la presencia de perros en Europa a finales del Paleolítico Superior, mucho antes de la invención de la agricultura.

Ambos trabajos ofrecen nuevos conocimientos sobre cómo las antiguas poblaciones humanas migraron, interactuaron y compartieron sus vidas con los primeros perros. Aunque la fecha exacta del origen de la domesticación sigue sin conocerse con precisión, se considera que los perros se separaron de los lobos en torno a la última Edad de Hielo.

El perro más antiguo identificado genéticamente se remonta a hace unos 15.800 años, y los datos indican que estos animales ya estaban ampliamente distribuidos por Europa hace 14.200 años, cuando los humanos eran todavía exclusivamente cazadores-recolectores.

PERROS EN TURQUÍA, 5.000 AÑOS ANTES DE LO QUE SE CREÍA

Uno de los estudios, liderado por la Universidad Ludwig Maximilian (LMU) de Múnich (Alemania) analizó genomas de restos encontrados en Pınarbaşı (Turquía), de hace unos 15.800 años, y en la cueva de Gough (Reino Unido), de hace unos 14.300 años. Estos hallazgos retrasan en más de 5.000 años la evidencia genética directa más antigua de la existencia de perros.

Los análisis de ADN revelaron que estos ejemplares estaban más estrechamente emparentados con los antepasados de las razas actuales de Europa y Oriente Medio —como los boxers o los salukis— que con razas árticas como los huskies siberianos. Esto sugiere que los principales linajes genéticos caninos modernos ya se habían establecido durante el Paleolítico Superior.

PERROS EUROPEOS Y ASIÁTICOS COMPARTEN EL MISMO ORIGEN

Las nuevas pruebas indican además que los lobos europeos no contribuyeron de forma detectable a la evolución del perro doméstico y que los primeros canes europeos no fueron domesticados de manera independiente de los asiáticos, ya que ambos comparten el mismo perfil genético.

“Hace 15.000 años ya existían perros con ascendencias muy diferentes en toda Eurasia, desde Somerset hasta Siberia. Esto plantea la posibilidad de que la domesticación se produjera durante la última Edad de Hielo, más de 10.000 años antes de la aparición de cualquier otra planta o animal doméstico”, explica Lachie Scarsbrook, de la LMU.

El análisis isotópico mostró que los habitantes de Pınarbaşı probablemente alimentaban a sus perros con pescado. Además, hay evidencias de que estos animales fueron enterrados intencionadamente, lo que apunta a una estrecha interacción emocional y cultural entre personas y perros. Indicios similares se observaron en la cueva de Gough y en un yacimiento alemán, sugiriendo que los perros ya tenían una importancia cultural en las comunidades de cazadores-recolectores del Paleolítico.

EL SEGUNDO ESTUDIO

El estudio, liderado por The Francis Crick Institute (Reino Unido), analizó el genoma de 216 restos de perros y lobos de Europa y sus alrededores. El espécimen más antiguo confirmado es un perro procedente del yacimiento de Kesslerloch (Suiza), datado en 14.200 años.

Este animal ya compartía ascendencia con perros de otras regiones, lo que demuestra que la diversificación genética de los perros domesticados había comenzado hace más de 14.200 años y que los canes del Paleolítico europeo no procedían de un proceso de domesticación independiente.

Los perros que convivían con los cazadores-recolectores europeos no fueron sustituidos con la llegada de las sociedades agrícolas en el Neolítico. Al contrario, contribuyeron de manera sustancial a la genética de los perros europeos posteriores y, en última instancia, de los perros modernos.

De hecho, los análisis genéticos muestran que los perros europeos actuales siguen siendo en gran medida similares a los del Neolítico, lo que implica que la mayoría de las razas caninas europeas comunes podrían remontar aproximadamente la mitad de su ascendencia a aquellos perros que ya vivían en Europa antes de la llegada de la agricultura.

EL ÚNICO ANIMAL DOMESTICADO ANTES DE LA REVOLUCIÓN AGRÍCOLA

En resumen, como destaca el investigador Pontus Skoglund del Instituto Crick, los perros fueron el único animal domesticado anterior a la agricultura. Contribuyeron de forma decisiva a la genética de los perros europeos actuales y “su evolución puede ayudarnos a comprender cómo un gran cambio en el estilo de vida moldeó nuestra propia historia”.

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