Un equipo del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) ha dado un paso significativo en la lucha contra el adenocarcinoma ductal de páncreas, el tipo más común y letal de cáncer de páncreas. Dos estudios recientes, liderados por la investigadora Núria Malats junto a colaboradores como Evangelina López de Maturana y Pablo Villoslada, revelan nuevos mecanismos genéticos que podrían mejorar tanto la prevención como el tratamiento de esta enfermedad.
El primero de los trabajos, publicado en la revista Nature Communications, se centra en el sistema de complemento, un componente clave de la defensa innata del organismo contra infecciones y alteraciones. Hasta ahora, pocos estudios habían vinculado este sistema con el cáncer. El equipo ha identificado varios conjuntos de genes relacionados con la predisposición a desarrollar el tumor y con su pronóstico una vez diagnosticado.
En particular, las mutaciones en dos genes específicos —FCN1 y PLAT— aumentan significativamente la probabilidad de padecer adenocarcinoma ductal de páncreas. Estos hallazgos, liderados por Alberto Langtry (primer autor del estudio, actualmente en la Universidad de Columbia tras su doctorado en el CNIO), posicionan a FCN1 y PLAT como posibles biomarcadores para identificar a personas de alto riesgo y incluirlas en programas de cribado preventivo.
Adelantar el diagnóstico es crucial en este cáncer, cuya elevada mortalidad se debe principalmente a que suele detectarse en fases avanzadas, cuando las opciones terapéuticas son limitadas. Los autores destacan que estos genes podrían permitir diseñar estrategias de seguimiento dirigidas a la población susceptible, mejorando las chances de intervención temprana.
Además, el estudio explora cómo otros genes del sistema de complemento influyen en la infiltración tumoral de células inmunitarias. Algunos grupos genéticos favorecen la presencia de células defensoras (que mejoran la supervivencia), mientras que otros promueven células reguladoras (con efecto opuesto). Este conocimiento abre la puerta a nuevas inmunoterapias dirigidas específicamente a estos genes.
El cáncer de páncreas es conocido como un tumor “frío”, capaz de camuflarse ante el sistema inmunitario, lo que explica su escasa respuesta a las inmunoterapias actuales. Núria Malats afirma que “el nuevo conocimiento sobre la relación entre el sistema de complemento y el cáncer de páncreas permite pensar en nuevas inmunoterapias dirigidas a estos genes”.
En paralelo, otro trabajo del mismo grupo —publicado en Genome Medicine y con Pablo Villoslada como primer autor— aborda la heterogeneidad del cáncer de páncreas, un desafío adicional por la variabilidad en agresividad y respuesta a tratamientos. Hasta ahora, los modelos de clasificación existentes identificaban subtipos distintos y no siempre compatibles.
El equipo ha integrado la información de todos esos modelos mediante algoritmos para crear un clasificador de consenso unificado. Este nuevo modelo distingue dos subtipos según las características de las células tumorales y otros dos basados en el estroma (el tejido sano que rodea al tumor y que influye en la eficacia de los tratamientos).
Para facilitar su aplicación clínica, han desarrollado una web y una aplicación de libre acceso donde los profesionales pueden subir datos de secuenciación de ARN del tumor y obtener rápidamente el subtipo correspondiente. La herramienta también incluye clasificadores previos para comparaciones. Este avance puede ayudar a predecir qué tumores responderán mejor a tratamientos estándar y, además, permitirá estudiar con mayor precisión factores de riesgo como el tabaco, que podría afectar de forma diferencial a subtipos específicos.
