Entender cómo envejece el sistema inmunitario es fundamental porque, con el paso de los años, cambia la composición de las células inmunitarias y se deterioran sus funciones protectoras, lo que aumenta la susceptibilidad a enfermedades. Un nuevo estudio del Barcelona Supercomputing Center – Centro Nacional de Supercomputación (BSC-CNS) revela, por primera vez con detalle, que este proceso sigue dinámicas diferentes según el sexo biológico, un aspecto clave para avanzar hacia una medicina de precisión.
Los resultados, publicados en Nature Aging, muestran que los cambios en las defensas inmunológicas de las mujeres son más pronunciados con la edad, con un aumento notable de células inmunitarias inflamatorias. Este fenómeno se asocia a la mayor prevalencia de enfermedades autoinmunes en mujeres, especialmente en edades avanzadas. Por el contrario, en los hombres los cambios son globalmente menos extensos, pero se observa un aumento de determinadas células sanguíneas con alteraciones precancerosas, lo que explicaría la frecuencia más elevada de algunos tipos de cánceres de la sangre en varones mayores.
“Los análisis del sistema inmunitario hasta ahora se realizaban a partir de la media de muchas células a la vez, lo que no permitía estudiar los efectos progresivos del envejecimiento. Con el análisis célula a célula y una muestra mucho más grande, hemos podido detectar estos patrones y compararlos de manera robusta entre sexos biológicos”, explica Maria Sopena-Rios, investigadora del BSC y primera coautora del estudio.
ANÁLISIS A GRAN ESCALA CON TECNOLOGÍA DE VANGUARDIA
Durante la investigación se analizaron muestras sanguíneas de cerca de 1.000 personas de diferentes edades que abarcan toda la vida adulta. Gracias a tecnologías de secuenciación de célula única, las investigadoras examinaron la actividad de unos 20.000 genes en más de un millón de células sanguíneas. Este enfoque permitió identificar con precisión cómo cambia el sistema inmunitario con los años y detectar diferencias claras entre sexos.
El equipo utilizó métodos computacionales avanzados, nunca antes aplicados a conjuntos de datos tan complejos, procesados gracias a la potencia del superordenador MareNostrum 5 del BSC. “El superordenador ha sido una pieza clave para gestionar, procesar y analizar un volumen de datos de esta magnitud”, destacan los autores.
Otra novedad importante del estudio es que, por primera vez a esta escala, las muestras entre hombres y mujeres han sido equilibradas. Tradicionalmente, las mujeres han estado infrarrepresentadas en este tipo de investigaciones. “Muchos estudios todavía no tienen en cuenta el sexo en sus análisis o directamente solo utilizan datos de hombres, dejando preguntas clave sin respuesta. Nuestra investigación nace precisamente de esta necesidad y combina una mirada científica con perspectiva de sexo, datos inclusivos y un gran poder computacional”, afirma Marta Melé, líder del grupo de Transcriptómica y Genómica Funcional del BSC y directora del estudio.
Aida Ripoll-Cladellas, investigadora del BSC y primera coautora, subraya el impacto global de estos hallazgos: “Las diferencias que hemos observado tienen un impacto generalizado muy importante en todo el cuerpo. Entender mejor el envejecimiento del sistema inmune puede ayudarnos a entender procesos que van más allá de la sangre y afectan a múltiples tejidos”.
El envejecimiento no es un proceso homogéneo. Incorporar el sexo biológico como variable clave abre la puerta al desarrollo de estrategias preventivas, diagnósticas y terapéuticas mejor adaptadas a las necesidades de cada persona. Esto podría mejorar la salud inmunitaria y promover un envejecimiento saludable más personalizado.






