El hallazgo de tres cráneos casi completos de “Homo erectus” en el sitio de Yunxian, provincia de Hubei (China), ha sido uno de los más debatidos en paleoantropología durante décadas. Descubiertos entre 1989 y 2022, estos fósiles, encontrados in situ (en su contexto original de entierro), habían sido datados previamente entre 800.000 y 1,1 millones de años de antigüedad, basándose en métodos como la resonancia de espín electrónico, series de uranio y la edad de dientes de animales asociados.
Sin embargo, un equipo internacional liderado por investigadores de la Universidad de Hawái en Mānoa, junto a colegas chinos de instituciones como la Universidad de Shantou, ha aplicado una técnica más precisa: la datación por entierro cosmogénico con isótopos ²⁶Al/¹⁰Be en sedimentos de cuarzo del yacimiento. Los resultados, publicados el 18 de febrero de 2026 en la revista Science Advances, sitúan la antigüedad en 1,77 ± 0,08 millones de años (Pleistoceno temprano).
“Aunque se reconoce ampliamente que el Homo erectus, nuestro antepasado lejano, se originó en África antes de dispersarse por Eurasia, se desconocía la cronología exacta de su llegada al este de Asia”, explica Christopher Bae, uno de los autores principales y profesor de antropología en la Universidad de Hawái. “Gracias a la combinación de los fósiles de Yunxian y esta datación de entierro, hemos podido reconstruir una cronología bastante sólida”.
Esta nueva edad coloca los cráneos de Yunxian muy cerca en el tiempo a los fósiles más antiguos de Homo erectus fuera de África, como los de Dmanisi (Georgia), datados entre 1,78 y 1,85 millones de años. La similitud temporal indica que la salida de África y la colonización de vastas regiones de Eurasia —desde el Cáucaso hasta el centro de China— ocurrió de forma relativamente rápida tras la aparición de la especie en África hace unos 2 millones de años.
El estudio también resalta que herramientas de piedra de más de 2 millones de años (como en Xihoudu o Shangchen) ya se conocían en China, pero faltaban fósiles humanos tan antiguos que las acompañaran. Yunxian ayuda a cerrar esa brecha cronológica entre la arqueología y la paleontología humana en el este de Asia.
Aun así, persisten interrogantes: no se resuelve del todo, cuándo apareció o desapareció exactamente Homo erectus en la región, ni si estos cráneos pertenecen estrictamente a la línea principal o muestran variaciones regionales. Hua Tu, primer firmante del artículo, afirma que “la cronología actualizada de Yunxian es un paso fundamental para resolver estos debates”.
