Un nuevo estudio presentado en las Sesiones Científicas EPI|Lifestyle de la Asociación Americana del Corazón (AHA) 2026 revela que el exceso de grasa acumulada alrededor de la cintura —conocida como obesidad central o grasa visceral— representa un predictor más potente de insuficiencia cardíaca que el índice de masa corporal (IMC). La inflamación sistémica juega un papel mediador clave en esta asociación, explicando por qué la ubicación de la grasa corporal podría ser más decisiva para la salud del corazón que el peso total.
La investigación, liderada por Szu-Han Chen, estudiante de medicina de la Universidad Nacional Yang Ming Chiao Tung en Taiwán, analizó datos de 1.998 adultos afroamericanos de entornos urbanos y rurales en Estados Unidos. Los participantes, que no tenían insuficiencia cardíaca al inicio del estudio, fueron seguidos durante una media de casi siete años (mediana de 6,9 años). Durante este período, 112 personas desarrollaron la condición.
Los resultados mostraron que medidas como el perímetro de la cintura y la relación cintura-altura se asociaron de forma independiente con un mayor riesgo de insuficiencia cardíaca. Específicamente, un mayor perímetro de la cintura incrementó el riesgo en un 31 %, y una mayor relación cintura-altura en un 27 %. En cambio, un IMC elevado no mostró una asociación significativa con este riesgo, incluso en personas con peso aparentemente normal.
La inflamación, evaluada mediante biomarcadores como la proteína C-reactiva de alta sensibilidad (hs-CRP), resultó ser un factor explicativo importante. Los participantes con niveles más altos de inflamación presentaron mayor probabilidad de desarrollar insuficiencia cardíaca. Este proceso inflamatorio mediado representó entre una cuarta parte y un tercio (aproximadamente 25-28 %) de la relación entre la grasa abdominal y el riesgo de la enfermedad.
“Esta investigación ayuda a comprender por qué algunas personas desarrollan insuficiencia cardíaca a pesar de tener un peso corporal que parece saludable”, señaló Szu-Han Chen en un comunicado de la AHA. “La grasa abdominal no es solo un almacenamiento pasivo de energía, sino un tejido biológicamente activo que puede influir en procesos inflamatorios y en la salud cardiometabólica”.
Los expertos destacan que estos hallazgos subrayan la limitación del IMC como herramienta única de evaluación de riesgo cardiovascular, ya que no distingue entre masa muscular y grasa ni indica su distribución. En su lugar, medir el perímetro de la cintura podría ofrecer una forma simple y accesible de detectar riesgos ocultos con mayor precisión.
Reducir la inflamación podría convertirse en una estrategia terapéutica prometedora para mitigar el riesgo en personas con obesidad central. “Mediante el control del perímetro de la cintura y de los niveles de inflamación, los médicos podrían identificar antes a las personas en mayor riesgo y priorizar estrategias de prevención antes de que aparezcan síntomas”, añadió Chen.





