Un estudio liderado por investigadores de la Universidad de Barcelona (UB) revela que el cambio climático ha transformado radicalmente los episodios extremos de fusión del casquete polar de Groenlandia, haciéndolos más frecuentes, extensos e intensos. Publicado en la prestigiosa revista Nature Communications, el trabajo analiza datos desde 1950 hasta 2023 y proyecta un futuro aún más preocupante si las emisiones de gases de efecto invernadero continúan en niveles altos.
El artículo demuestra que desde 1990 el área afectada por estos episodios extremos ha crecido a un ritmo de 2,8 millones de km² por década. Más alarmante aún: la producción de agua por fusión del hielo se ha multiplicado por seis. Mientras que entre 1950 y 2023 el promedio era de 12,7 gigatoneladas por década, desde 1990 esta cifra ha escalado hasta 82,4 gigatoneladas por década.
Siete de los diez episodios más extremos registrados han ocurrido después del año 2000, destacando los eventos récord de agosto de 2012, julio de 2019 y julio de 2021. Estos fenómenos no tienen precedentes comparables en términos dinámicos, lo que resalta su carácter excepcional impulsado por el calentamiento global.
La investigación, liderada por Josep Bonsoms (investigador y docente posdoctoral del Departamento de Geografía de la UB) y con la participación de Marc Oliva (también del mismo departamento), emplea una metodología innovadora. Combina la clasificación de tipos de circulación atmosférica (anticiclónica y ciclónica) con un modelo climático regional para separar los efectos termodinámicos —relacionados directamente con el aumento de temperaturas— de los dinámicos, vinculados a patrones de circulación del aire.
Los resultados muestran una clara intensificación termodinámica: en episodios con circulación atmosférica equivalente, la producción de agua por fusión ha aumentado un 25% desde 1990 en comparación con 1950-1975, y hasta un 63% al considerar todos los episodios extremos. La zona más vulnerable es el norte de Groenlandia, que se consolida como uno de los principales puntos críticos del Ártico.
Las proyecciones futuras son inquietantes. Bajo escenarios de altas emisiones, las anomalías extremas en la producción de agua podrían incrementarse hasta tres veces más (o incluso +372% en algunos casos) hacia finales de siglo.
El estudio se enmarca en el proyecto GRELARCTIC del grupo de investigación Antarctic, Arctic and Alpine Environments (ANTALP) de la UB, con Marc Oliva como investigador principal, y cuenta con el apoyo del programa ICREA Academia.
Josep Bonsoms, primer autor del trabajo, subraya la relevancia global: “La rápida transformación de la capa de hielo no solo tiene consecuencias ambientales, como el aumento del nivel del mar o posibles alteraciones en la circulación oceánica, sino que también coloca al Ártico en el centro de nuevas dinámicas estratégicas, económicas y territoriales”.
