La ciencia aplicada al fútbol de élite da un paso adelante con un estudio innovador que combina medicina deportiva y epigenética. Investigadores del Barça Innovation Hub, en colaboración con el Hospital Clínic y el IDIBAPS, han examinado el epigenoma —el conjunto de modificaciones químicas que regulan la expresión génica sin alterar la secuencia del ADN— en muestras de sangre de 74 futbolistas de los primeros equipos masculino y femenino del FC Barcelona.
El trabajo, liderado por el doctor Gil Rodas, médico del club y responsable de la Unidad de Medicina del Deporte del Hospital Clínic-Hospital Sant Joan de Déu, y por Iñaki Martin-Subero, investigador ICREA y jefe del grupo de Epigenómica Biomédica del IDIBAPS, se ha publicado en la prestigiosa revista Scientific Reports bajo el título Epigenetic signatures, age acceleration, and injury risk in elite female and male soccer players. También fue reproducido por el portal SINC.
La metilación del ADN, principal biomarcador epigenético estudiado, actúa como un «interruptor» que activa o silencia genes en respuesta al entorno, el estilo de vida y el esfuerzo físico extremo del deporte profesional. Gracias a una exhaustiva base de datos anonimizados sobre el historial de lesiones de los jugadores, los investigadores compararon los patrones epigenéticos de aquellos con mayor y menor incidencia de lesiones no relacionadas con contactos.
Aunque las diferencias globales son sutiles, el análisis identificó más de 1.000 regiones del ADN donde los patrones de metilación varían de forma consistente entre ambos grupos. “La identificación de una firma epigenética asociada al riesgo de lesiones es importante, ya que nos permitirá ajustar aspectos de carga física, alimentación y estilo de vida para poder prevenirlas y que los jugadores desarrollen su máximo potencial”, explica el doctor Rodas.
Otro hallazgo clave se centra en la edad epigenética, calculada mediante diversos «relojes biológicos» que miden el envejecimiento celular más allá de la edad cronológica. Los jugadores masculinos mostraron una mayor aceleración de esta edad biológica en comparación con las jugadoras, un patrón que coincide con observaciones en la población general, pero que en este caso se produce en atletas de élite con condiciones de vida altamente controladas y óptima salud.
“Las diferencias en la edad epigenética eran especialmente llamativas, y pensamos que se pueden asociar a los altos niveles de profesionalización y estrés asociado al fútbol masculino en comparación al femenino”, señala Martin-Subero. Además, los individuos con mayor aceleración epigenética presentaban cambios extensos en la metilación relacionados con la matriz extracelular y el citoesqueleto, estructuras clave en músculos y tejidos conectivos.
Raúl Fernández Pérez, primer autor del artículo, subraya el potencial de la epigenética: “Es una herramienta muy poderosa para comprender mejor cómo el deporte profesional afecta a las células a nivel molecular”.
Este estudio representa un avance significativo en la medicina deportiva personalizada. En el futuro, estas «firmas biológicas» podrían integrarse en protocolos de prevención, permitiendo adaptar entrenamientos y cargas de trabajo a cada deportista para reducir lesiones y optimizar el rendimiento y la longevidad en el fútbol de élite.
