Un equipo de científicos de la Universidad Estatal de Novosibirsk (NGU) ha anunciado un descubrimiento extraordinario que reescribe nuestra comprensión de la cirugía antigua. A través de un detallado estudio con tomografía computarizada, los investigadores identificaron claras huellas de una sofisticada operación maxilofacial practicada en el cráneo de una mujer perteneciente a la cultura pazyryk, datada en torno al siglo V a.C.
La mujer, cuya momia fue hallada en el yacimiento arqueológico de Verkh-Kaljin-2 en la meseta de Ukok (en la frontera entre Rusia, China, Kazajistán y Mongolia), había sufrido una lesión grave en la cabeza que provocó una deformación de entre 6 y 8 milímetros en el hueso parietal derecho, afectando seriamente el funcionamiento del maxilar inferior.
«Los científicos de la NGU hallaron vestigios de una operación quirúrgica durante la tomografía computarizada del cráneo de una mujer de la cultura pazyryk», explicó el servicio de prensa de la universidad en un comunicado reciente. Los especialistas destacaron que, en la literatura científica, no se habían descrito intervenciones similares de tal complejidad en épocas tan remotas.
La intervención consistió en reposicionar la mandíbula inferior y crear dos canales óseos artificiales mediante el uso de barrenas primitivas. Los refuerzos óseos observados alrededor de estos canales indican que la cirugía se realizó en vida de la paciente y que esta sobrevivió lo suficiente como para que se produjera la curación ósea, un signo claro de éxito quirúrgico. Gracias a esta operación, la mujer recuperó la capacidad de hablar y alimentarse normalmente, funciones que habían quedado gravemente comprometidas por la lesión.
El avance clave en este estudio fue la aplicación de tecnología moderna: la tomografía computarizada permitió superar el principal obstáculo representado por los tejidos blandos momificados que ocultaban la estructura ósea. «El uso de la tomografía computarizada fue un instrumento clave para estudiar el cráneo de la mujer», afirmó Vladímir Kaníguin, jefe del laboratorio de medicina física de la NGU. «Gracias a esta tecnología logramos ‘eliminar’ virtualmente los tejidos blandos y crear un modelo 3D digital —y luego físico— del cráneo, lo que permitió un estudio antropológico detallado».
El escáner utilizado generó cientos de cortes digitales de alta resolución, revelando no solo las secuelas de la lesión, sino también detalles minúsculos invisibles a simple vista o en exámenes convencionales. «La tomografía permitió observar detalles que antes eran inaccesibles», añadió Kaníguin.
Los pazyryk, un pueblo nómada de origen escita que habitó las estepas del Altái durante la Edad del Hierro, son conocidos por sus elaboradas prácticas funerarias y momias preservadas en el permafrost. Este nuevo hallazgo añade una dimensión médica a su legado cultural, evidenciando que sus sanadores poseían conocimientos anatómicos y habilidades técnicas sorprendentes para la época.





