Ahorrar todo lo posible en el consumo eléctrico del smartphone es algo beneficioso tanto para este dispositivo indispensable, como para la economía hogareña. De hecho, sirve para alargar la duración de la carga diaria pero también la vida útil de la propia batería. Eso sí, requiere aprender una combinación de ajustes del sistema y nuevos hábitos de uso.
La forma más obvia de hacerlo es activar el modo “Ahorro de Energía” en las opciones disponibles en “Ajustes”, para atenuar la luminosidad de la pantalla. Lo más recomendable es reducir el brillo en forma permanente, incluso cuando la batería está bien cargada, o, si el celu tiene una pantalla pixelada Oled o Amoled, activar el modo “Oscuro”.
También es fundamental cerrar todas las aplicaciones que no se estén usando. Esto no suele ser lo más común, ya que por lo general quedan abiertas para tenerlas más a mano (como suele ocurrir con WhatsApp y varias otras) o por olvidarse de cerrarlas. Por el mismo motivo, otra buena práctica es evitar llenarse de notificaciones innecesarias que iluminan la pantalla y consumen la batería.
Otro recurso muy efectivo es regular la conectividad para tener solo la adecuada a cada momento. Por caso, desactivar el wifi en la calle genera un buen ahorro de carga, lo mismo que apagar el Bluetooth o el GPS cuando no hay necesidad de usarlos. También se recomienda cerrar los permisos de localización cuando no se están utilizando las aplicaciones que los requieren: Google Maps, Waze, Uber y otras. Todo esto se maneja desde “Ajustes”, cliqueando “Ubicación” o “Privacidad”. Y si luego se las llega a necesitar, se selecciona la aplicación y se elige la opción “Permitir una vez” o “Permitir solo mientras se usa la aplicación”.
Para los Android, se aconseja también activar en “Ajustes” la función “Batería Adaptativa”, que “aprende” de los hábitos del usuario para limitar el consumo de carga en las apps que se usan poco o nada, y además indica cuáles son las que más carga utilizan. A su vez, los iPhone activan automáticamente su modo de bajo consumo cuando la batería tiene menos del 20 por ciento de carga, también restándoles carga a las apps de uso poco frecuente.
Otra recomendación es mantener la carga siempre entre el 10 y el 90 por ciento, sin dejar que la batería se cargue ni descargue por completo, para evitar la contracción y expansión abrupta de sus electrodos. También se aconseja cuidar el dispositivo de la exposición al sol para no calentarlo, y estar atento a bajarse las últimas actualizaciones de cada app para que nuestro celu, ese compañero inanimado pero indispensable, funcione siempre mejor.
CALIBRAR LA BATERÍA
A veces ocurre que el celular se apaga abruptamente a pesar de que la pantalla indicaba que tenía suficiente carga. En ese caso, es necesario “calibrar” la batería para que su estado real coincida con lo que indica el “medidor de carga” del sistema operativo. La operación consiste en dejar que la batería se agote por completo y luego, con el celu apagado, volver a cargarla al 100 por ciento (como no se recomienda hacerlo en el uso normal). El método puede variar entre un Android o un iPhone, y también según cada modelo, así que se aconseja consultar con un servicio técnico la forma correcta de hacerlo.





