“A veces, me parece que el hecho de que un ilustrador de la nada se ponga a escribir sería como pedirle a un escritor que se ponga a ilustrar. En ese caso, es más evidente que sería complicado. Pareciera que los ilustradores al contar historias tenemos esa capacidad de escribir, sin embargo, no es tan sencillo”, confiesa Cristian Turdera, contento por el lanzamiento de su primer libro integral después de más de cuarenta títulos como ilustrador. “Me resultó un camino difícil, pero lleno de cosas buenas”, agrega ya con Vida extraordinaria en las librerías. Dice que el libro álbum es para niños y adultos: “Lo que cuenta tiene que ver con permitirse ese espacio de imaginación y de fantasía que todos tenemos, pero como algo concreto, como un terreno que se puede transitar y nos puede hacer la vida mejor”.
Asegura que el suyo es el mejor oficio del mundo y que su vida es extraordinaria porque puede vivir de lo que le gusta. “El trabajo del ilustrador no tiene que ver tanto con las horas que pasás dibujando, sino con las ideas que pensás para solucionar un problema de comunicación, muchas veces de otro”, comenta. “Hay una confusión con que los ilustradores jugamos todo el tiempo. Usamos el juego como herramienta profesional, que es diferente. Tiene que haber un espacio lúdico en el cual uno puede experimentar sin estar condicionado por el resultado”, agrega sobre su profesión.
- ¿Un libro que recomiendes?
Cuentos completos, de Jorge Luis Borges.
Las actividades cotidianas de un señor junto con su mascota, que por sus palabras no remiten ningún carácter especial, pero las ilustraciones dicen otra cosa. Todo lo que hace este señor a lo largo de un día; ¡es extraordinario! 32 págs. Capicúa - VR Editoras 
VIDA EXTRAORDINARIA
