Las alarmas se encendieron el 25 de octubre, cuando el GPS en el collar de Acaí dejó de enviar señal. Tras un intenso relevamiento por tierra y por aire, se lo localizó sumergido en el barro del río Bermejo. No hay indicios de la yaguareté que había sido liberada en el Parque Nacional El Impenetrable, Chaco, por la Fundación Rewilding Argentina tres semanas antes. Al momento, se presume que fue cazada, y su desaparición, según estimó la Administración de Parques Nacionales (APN), genera un daño ambiental de casi 2700 millones de pesos.
Este es el último caso conocido en la Argentina, donde el felino más grande de América, declarado Monumento Natural Nacional por la Ley N° 25.463, está en peligro crítico de extinción. En nuestro país hay muy pocos ejemplares –entre 200 y 250, citan las organizaciones que los protegen– y están amenazados por el daño a su hábitat, el impacto del cambio climático y la caza furtiva, principalmente, que reduce a las poblaciones remanentes en las selvas del norte de manera dramática. Y es llamativo que las causas contra sus atacantes rara vez llegan a condena: solo una de 46 lo logró desde 2006.
“En un viaje que hice a Formosa con Greenpeace para ir a cubrir el desmonte, me enteré de que había cuatro hombres imputados por cazar a un yaguareté y que irían a juicio. A tres de ellos los condenaron a dos años de cárcel con salidas transitorias. Al cuarto le dieron dos años en suspenso. Y yo me pregunté por qué eso era un fallo histórico, qué había pasado antes de esto”, relata a Convivimos Florencia Illbele, periodista a cargo de la investigación “Los expedientes del yaguareté”, realizada en el marco del Data Journalism Visualization Bootcamp del Foro de Periodismo Argentino (FOPEA).
El informe cita el único antecedente de condena por este delito en nuestro país, lograda en agosto de 2025. Los acusados alegaron que su accionar fue la respuesta luego de que el animal matara a una vaca lechera y se acercara a ellos. Según dijeron, no son cazadores furtivos ni sabían que el yaguareté estaba protegido por la ley.
MÁS DE 75 CAUSAS ABIERTAS
La Ley N.° 22.421 de Conservación de la Fauna sanciona con entre cuatro meses y tres años de prisión a quien cace animales protegidos, además de la inhabilitación para el uso de armas de cinco a diez años. La Red Yaguareté, por su parte, asegura que hay más de 75 causas abiertas y alerta que hay más casos que no llegan a la Justicia.
“Pese a esta condena, siguen matando a los yaguaretés. En la misma provincia sigue habiendo casos, sabiendo que estas personas fueron presas”, asegura a Convivimos Norberto Nigro, presidente y uno de los fundadores de la Red.
Entre 2010 y 2023, la Unidad Fiscal para la Investigación de Delitos contra el Medio Ambiente (UFIMA) abrió 46 investigaciones preliminares por caza, tenencia o comercialización de piel del felino más emblemático del país. Solo una llegó a una condena. El resto quedó en el camino por falta de pruebas, dificultad para identificar a los responsables, versiones contradictorias sobre el hecho o prescripción por el paso del tiempo, denuncia la investigación.
“Los pocos casos donde hubo sanción –al menos dos por tenencia de cueros de yaguareté– fueron de carácter administrativo y no penal, impuesta por organismos ambientales y no por la Justicia Federal, lo que probablemente reforzó la percepción de que el delito podía ‘arreglarse’ con dinero”, señala el informe de FOPEA.
Frente a la falta de condenas efectivas, las organizaciones ambientalistas optan por judicializar el problema desde otros frentes. Greenpeace, por ejemplo, presentó en 2019 un amparo judicial en representación de la especie ante la Corte Suprema, exigiendo la protección de su territorio frente al avance de los desmontes en Chaco, Salta, Formosa y Santiago del Estero. Al momento, el proceso no tuvo avances significativos.
Si bien en 2025 no hubo novedades en la legislación que podría proteger al yaguareté, el diputado nacional Damián Arabia presentó un proyecto para endurecer las penas por atacar, cazar o comercializar animales declarados Monumento Natural, de cuatro a ocho años de prisión, lo que implicaría el cumplimiento efectivo en todos los casos, más una inhabilitación especial de hasta diez años.
“Ojalá salga. Y si no sale, tenemos uno preparado con penas más fuertes que seguramente en 2026 será presentado en Diputados. Buscaremos apoyo, a ver si tenemos más suerte”, apunta Nigro.
APRENDER A CONVIVIR
El proyecto de Red Yaguareté propondría aumentar las penas para todo animal que tenga una categoría de conservación prioritaria: “en peligro crítico”, “en peligro de extinción” o “vulnerable”. Nigro comenta además que hay varios casos que están por llegar a juicio en los próximos meses. En el caso de la yaguareté Acaí, la APN presentó la denuncia ante la Justicia, y la Fundación Rewilding Argentina será querellante.
“Creemos que, aparte de una ley que acompañe con penas duras este tipo de acciones, tenemos que lograr –en la provincia donde vive el yaguareté y hay conflicto con la ganadería, por ejemplo– que haya un programa de convivencia que venga directamente de los organismos estatales”, aclara Nigro.
En paralelo, hay otras organizaciones como Fundación Vida Silvestre Argentina y Proyecto Yaguareté que están trabajando en la capacitación a los productores para que instalen medidas disuasorias, como cercos eléctricos e iluminación que eviten el ingreso a los campos, y manejo del ganado.
“Son productores chicos. Tenés que buscar un acompañamiento al productor para evitar que salga a vengarse y mate al yaguareté que le comió la vaca. Y analizar bien cómo se lleva a cabo en cada uno de los territorios: no es lo mismo el monte cerrado que un lugar más abierto. Porque esto va a seguir pasando. Cada vez va a haber más vacas metidas en el hábitat del yaguareté, y el choque es inevitable”, reflexiona Nigro.
REINTRODUCCIONES
En paralelo, las ONG y los organismos estatales redoblan esfuerzos para conservar y agrandar las poblaciones de yaguaretés en nuestro país. Mediante dos proyectos de reintroducción de la especie que Rewilding Argentina comenzó en 2019, están regresando paulatinamente.
En Esteros del Iberá, Corrientes, donde el animal estuvo extinto durante 70 años, hoy hay más de 40 ejemplares libres. En tanto, en El Impenetrable, donde se introdujeron hembras de yaguareté, ya se registró a una de ellas con su cría.
