Un estudio publicado esta semana en la revista PNAS revela que los flamencos comunes que migran estacionalmente envejecen más lentamente que sus congéneres residentes, a pesar del alto costo físico que implica cada viaje. Durante más de 40 años, un equipo liderado por el Instituto de Investigación Tour du Valat (Francia) analizó el comportamiento de estas aves en la región húmeda de la Camarga, descubriendo que la migración influye directamente en la calidad del envejecimiento.
En la Camarga, algunos flamencos optan por permanecer todo el año, denominados «residentes», mientras que otros realizan migraciones anuales a lo largo de las costas del Mediterráneo, entre Italia, España y el Norte de África. Los residentes, al inicio de su vida adulta, disfrutan de ventajas: se establecen en las lagunas francesas durante el invierno, lo que les permite sobrevivir y reproducirse más rápido. Sin embargo, al llegar a la vejez, su capacidad reproductiva disminuye y su riesgo de mortalidad aumenta en comparación con los migratorios.
El estudio encontró que los flamencos migratorios comienzan su fase senil a los 22 años, mientras que los residentes lo hacen a los 20. “Probablemente esté relacionado con un compromiso entre el rendimiento en la juventud y la salud en la vejez”, explica Sebastien Roques, coautor del estudio e investigador del Centro Nacional de Investigación Científica de Francia. Aunque los viajes estacionales implican alta mortalidad y menor reproducción al principio, los migratorios compensan con una vejez más prolongada y saludable.
Estos hallazgos se enmarcan en el estudio de la senescencia o envejecimiento biológico, un campo que busca entender por qué algunos seres vivos envejecen más rápido que otros. Según un coautor del estudio, investigador de la Universidad de Oxford, “comprender las razones de los cambios en la velocidad del envejecimiento ha obsesionado a investigadores y filósofos desde la antigüedad”. Tradicionalmente, se creía que estas diferencias ocurrían entre especies, pero el panorama ha cambiado.
“Estamos acumulando pruebas que demuestran que, dentro de la misma especie, los individuos no envejecen al mismo ritmo debido a variaciones genéticas, conductuales y ambientales”, afirma el biólogo. Al analizar cómo nacen, se reproducen y mueren ciertos animales, los científicos buscan responder una de las preguntas más profundas de la biología: ¿por qué envejecemos?