Durante su infancia en San Salvador de Jujuy, su ciudad natal, los tabacales eran un lugar prohibido para las niñas. Para los niños, en cambio, tal aventura estaba permitida. “¿Por qué para nosotras no?”, se preguntaba Belén Revollo. Más tarde, ya como cineasta, la inquietud fue “¿Dónde están las mujeres que no se ven?”, porque ellas, si bien son parte fundamental en el proceso de producción del tabaco, no gozan de los mismos derechos laborales. “Fue inevitable que eso que venía cruzando mi vida no emergiera como una herramienta de voz para las mujeres que están ahí y que muchas veces son invisibilizadas”, comenta sobre su primer documental, Wacay, mujeres del tabacal.
Al iniciar con las entrevistas, pensó que no iban a querer contar nada, pero resultó todo lo contrario: “Fue sorprendente que todas tenían la necesidad de ser escuchadas y el deseo de hablar. Era algo necesario y lo sigue siendo”. En ese sentido, destaca la posibilidad que brinda el género documental de poder mostrar la realidad, más allá de la mirada de la directora. “Las protagonistas son quienes viven esas historias que se relatan”, agrega.
“Es una primera mirada, hasta incluso superficial, para la cantidad de problemáticas de las que se puede hablar en el tabaco y de las mujeres trabajadoras”, dice desde San Antonio, a unos 30 kilómetros de la capital jujeña.
- ¿Una película que recomiendes?
El ritual del alcaucil, de Ximena González.
WACAY, MUJERES DEL TABACAL
Retoma la leyenda de la planta de tabaco y cuenta la historia de mujeres que trabajan en fincas tabacaleras. Las protagonistas narran
en primera persona cómo llegaron al oficio de pequeñas, su día a día trabajando en el campo, su vida familiar y sus anhelos.
Dirección: Belén Revollo.