En un mundo donde el cielo aún guarda cenizas del impacto cometario que casi extingue a la humanidad, la familia Garrity regresa a la pantalla grande. Tras el éxito de El día del fin del mundo (Greenland, 2020), Gerard Butler y Morena Baccarin encabezan El día del fin del mundo: Migración, la secuela dirigida por Ric Roman Waugh que estrena el 5 de febrero en cines de todo el país.
La trama arranca exactamente donde terminó la primera entrega: la familia, que logró refugiarse en un búnker en Groenlandia, se ve obligada a abandonar esa relativa seguridad. El planeta, devastado y congelado, ya no ofrece refugios estables. Europa se ha convertido en un páramo helado e inhabitable, plagado de zonas mortales, recursos escasos y amenazas humanas y ambientales constantes. Lo que comienza como una huida desesperada, se transforma rápidamente en una migración forzada a gran escala: un viaje épico en busca de un nuevo hogar en medio del colapso total de la civilización.
Butler interpreta nuevamente a John Garrity, un padre que debe equilibrar la protección de su esposa Allison (Baccarin) y su hijo con decisiones cada vez más extremas, incluyendo mentiras y violencia cuando la supervivencia lo exige. La cinta profundiza en el drama familiar mientras escala las secuencias de acción y catástrofe.
El título “Migración”, no es casual. En un contexto postapocalíptico, la película convierte el concepto de migrante en algo universal y trágico: ya no se trata de cruzar fronteras políticas, sino de atravesar un paisaje irreconocible donde cada paso puede ser el último. Los sobrevivientes se convierten en nómadas forzados, en busca de cualquier lugar que aún permita respirar, comer o dormir sin temor inmediato a la muerte.
Críticos tempranos señalan que, aunque no alcanza la intensidad emocional de la original, la secuela apuesta por secuencias de acción más ambiciosas y un tono más crudo. Common Sense Media la describe como “violenta” y adecuada para audiencias mayores, destacando la representación de la resiliencia familiar en medio del caos, aunque con algunos clichés del género.
