“Un espectador de teatro te saluda con un respeto y cariño, como si fuera un pariente, porque vivió un momento de ritual muy íntimo, aunque seamos mil o diez”, asegura Daniel Casablanca, la cuarta parte de Los Macocos. En 2025, el grupo cumplió 40 años y el actor confirma que una de las razones de la continuidad es la respuesta del público. “Desde la comicidad buscamos lograr una conexión directa con el espectador para que piense y se emocione con nosotros en esas búsquedas filosóficas que a todos nos interpelan, y nosotros tenemos la obligación de conmoverlo”, comenta.
En ese sentido, continúa: “La conmoción más fresca, genuina y honesta es la risa. Y esa es nuestra herramienta, nosotros usamos el lenguaje del humor en sus distintos tipos, para hablar de cosas más profundas, los grandes temas, el amor, la muerte, las frustraciones y hablar desde el teatro, hacerle un homenaje exponiendo sus artificios”.
Cuatro décadas después, son materia de estudio en las carreras de teatro y se habla de un “estilo macoco”. Sin embargo, Casablanca sostiene: “En este tiempo no repetimos formatos, es difícil encontrar una línea, porque lo que hemos hecho es romper la fórmula todo el tiempo”.
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Santa mesa, de y por Agustina Ruiz Barrea.
En clave de documental disparatado, las “viudas” de Los Macocos recorren la historia del grupo, momentos de la vida teatral y personal del grupo. Completan el grupo Martín Salazar, Gabriel Wolf y Marcelo Xicarts. Viernes y sábados, en Teatro Tronador, Santiago del Estero 1746, Mar del Plata.
¡CHAU, MACOCO!
